Estamos a 11 de febrero de 2010, Lolilla,pronto se avecina el día de los enamorados , a pesar de no estar tu aquí en forma física con nosotros, yo tu marido te sigue queriendo y llorando por tu desaparición, es rara la mañana que me despierte y no toque el lado vacio de nuestra cama, esperanza del mañana que sea verdad que existe el paraíso y que te pueda volver a ver, porque no creo que Dios me mande al infierno ya que aquí en este mundo lo tengo a diario, no te puedes imaginarla la gran cantidad de lagrimas que mis ojos han dejado salir, lagrimas de dolor, desesperación, sufrimiento y pena por no tenerte a mi lado.
Estamos en carnavales tus dos nietas están en una murga y sobre todo Andrea esta loquita con las actuaciones mañana es la cabalgata y Teresa le está haciendo unos trajes para que puedan asistir a la misma, porque el día del coso van con su murga, yo como siempre y cuando tú estabas las veré en TV. Ahora tu ausencia toma la forma del otro lado de la cama. Así que desde que faltas de nuestro lado, sin darme tiempo siquiera a reaccionar, bien o mal, con lloros, con resignación o sorpresa; ando buscando el modo para llegar desde este lado de la cama a la del lado que tú te acostabas, El perímetro de nuestra cama ya no es la suma de lo que miden los cuatro lados sino que es un alambrada decorada con espinos o lo que es peor, una valla con trozos rotos de vidrio. Y ya no tengo noción de nada, porque desde que no puedo acariciarte por las mañanas tus pómulos, ni recorrer con los dedos el contorno de tus labios.
Hoy me he despertado después de un maravilloso sueño, creyendo que estabas a mi lado. He alargado mi brazo para acariciar tu espalda y solo he encontrado un enorme vacío en nuestra cama. En mi sueño, te veía tan claramente, te sentía de una forma tan real, que solo he podido llorar cuando he visto ese vacío. He envejecido desde que no estás porque ya no puedo sonreír, ya no consigo dormir, pensar o distraerme. Pero si cierro mis ojos consigo visualizar tu sonrisa, los hoyuelos de tus mejillas, el brillo de tu mirada. No es justa que ahora que empezábamos a vivir, a cumplir nuestros sueños, que justo ahora me seas arrebatada de mis brazos. ¿Cómo voy a seguir viviendo en un mundo donde tú no estás? ¿Cómo volver a pasear por unos paisajes que tú ya no verás? Tú eras el sentido de mi existencia, eso ya lo sabes, y tú serás el sentido de mi partida. Porque no puedo continuar, no soy capaz de subsistir, no tengo fuerzas para proseguir.
Nuestra cama se halla inundada de nuestros recuerdos, de nuestras fotografías, de todo aquello que evoca esos instantes reflejados en imágenes, pero que tengo perpetuamente grabados en mi memoria, este es el momento cuando necesito un amigo
yo solo necesito a alguien cercano para sentirme querido y eso solo lo puedes hacer tu mi Lolilla, pero es solo un sueño, un sueño que muchas noches se convierte en realidad, quisiera darle vida a mis sueños que me sirven para alimentar el alma, no quiero romper mis sueños porque si los rompo mato mi alma y mi alma está contigo allá a tu lado.
Me encuentro sentado frente a la ventana, afuera comienza a llover; he
pensado mucho en ti estos últimos años, te extraño, me haces mucha falta. Entre todo el enredo de ideas que giran dentro de mi cabeza, esta tu recuerdo, en ocasiones tengo la impresión de que aparecerás de pronto con una gran sonrisa como si nunca te hubieras marchado. Sin embargo, esa ilusión se desvanece tan pronto como aparece y vuelvo a la realidad, no estás aquí ni lo estarás nunca más, te fuisteis aquella noche sin poder decirte que te quería que no quería que te fueras, pero nadie me escucho, Dios no me atendió y se te llevo con él, dejando a un hombre huérfano de por vida. La culpa y el remordimiento me persiguen, ¿Por qué? ¿Por qué no te dije lo mucho que te quiero? Tantas veces como días que hemos vivido juntos. Necesito desahogarme, necesito llorar porque si sigo aparentando ante los demás que estoy bien, que nada me preocupa, el nudo que siento en la garganta y la tristeza que abre un hoyo cada vez más profundo en mi alma van a terminar por destrozarme el corazón.
Mucho ha sufrido desde que mi "corazón roto "esta por tu partida, es un estado emocional que nos puede afectar a nuestro bienestar físico tanto como a otros aspectos de nuestra vida. Quiero recordar que hay algunas personas, sin embargo, que han muerto como resultado de tener el corazón roto. Algunas sintieron que no podían seguir viviendo con ese dolor y se quitaron la vida. Otras sucumbieron a enfermedades físicas que se complicaron debido al permanente estrés de la pena y la incapacidad de olvidar a ese ser que tantos años estuvieron juntos. Ahora no hago más que llorar a escondidas y sonreír cuando estoy con compañeros o familia pues al parecer nadie quiere entender lo que me está pasando
En esta vida existen muchas cosas que no se pueden cambiar, cosas que tienes que vivir, pero esto de un día para otro se convirtió en infelicidad, depresión, tristeza, esa que no puedo quitar, porque se encuentra en lo más profundo de mi corazón. Los pensamientos que me embargan, que oprimen mi corazón, muy débil por la herida causada por aquello que en un tiempo me causó felicidad, parece que se convierten en lágrimas de depresión y angustia. La vida nos da algunas cosas muy dolorosas para nuestros sentimientos. Duelen hasta los huesos saber que aquella persona que compartió mi vida ya no está. El dolor de por la pérdida del ser querido es el más difícil de borrar, sus cicatrices tardan mucho en sanar.
¿Qué hacer con esos sentimientos que tengo tan dentro de mí? Me encuentro sufriendo, y esa es la cruda verdad, tengo el corazón destrozado. El dolor es un síntoma que genera nuestro cuerpo cuando se ve dañado por cualquier situación. Las preguntas vienen a mi mente, me pregunto cómo es posible que mi corazón aún siga latiendo a pesar del daño que me ha causado tu perdida, ahora solo queda una profundidad vacía y oscura, tantas lagrimas a derramado este corazón sin cariño. Así caen mis lágrimas por ti, mi alma se consume de tanta soledad y de dolor.
En lo más recóndito del alma, donde todo lo que queda es sufrimiento y un inmenso dolor, comienza el viaje sin retorno, es la eterna soledad. El fin para mi es vivir esta farsa, llena de mentiras y pesadillas. En la soledad de mi sueño no deseo vivir no quiero seguir, sólo voy a dormir para no volver a sentir. Un nicho tiene tu nombre, "Loly", es el baúl de los recuerdos, tantas cosas bonitas nos pasaron, tantos bonitos recuerdos de nuestra vida. Sé que el día de San Valentín y como todos los años que vivimos juntos te traía una rosa para expresarte mi amor y te decía hola mi amor, quiero decirte con esto que aunque no estés junto a mi físicamente, te amare por el resto de los tiempos y que volveremos a estar juntos otra vez.
Como quisiera dejar todas mis tristezas y angustias, pero no puedo, sabes que llorare hasta morir por tu ausencia de mi lado, con poco me conformo y a veces despierto sueño que estas a mi lado, siempre serás el ultimo pensamiento que tenga cuando me vaya a tu lado. Es incierto, nunca sabemos lo que somos capaces de soportar, si, duele, duele en lo más profundo del corazón cuando nos lastiman en lo que más quieres, ya nada será capaz de hacernos olvidar.
Sólo el que ha querido de verdad, sabe de ese dolor que no nos deja respirar nos aprieta el pecho sin poder, ni siquiera llorar, y nos derrumba al suelo sin fuerzas, y le suplicas a Dios que te arranque ese dolor, que ya no cabe más en tu pecho, porque he perdido a esa persona que era lo único que tenia ella, mi Loly, era especial para mí. Ya que tú no estás a mi lado mi vida se ha convertido en un infierno, esto es algo que no solo me habrá pasado a mi (supongo), la cabeza da vueltas por tu ausencia, no hay hueco en mi cabeza donde no esté tu presencia, que la necesito ahora más que nunca, que no puedo olvidarla.
Solo se una cosa, que me estoy muriendo por dentro, a veces me dan ganas de dejar de luchar y que la vida se acabe cuanto antes, así evito este dolor que llevo desde hace más de cuatro años, no hay nadie que pueda seguir adelante si sigue queriendo a la persona que no está a su lado. La vida tiene etapas. Así como hubo días, semanas, meses y años en las que estuvimos juntos, del mismo modo también hay tiempo para que la soledad trate de sanar las heridas que hay dentro y escuchemos la voz de nuestro corazón que nos dice en qué tenemos que cambiar. Para millones y millones de seres humanos el verdadero infierno es la Tierra.
Estoy en un estado tan penoso, que tengo la falsa ilusión que escribiendo en estas páginas se irá la depresión, ¿podré, de alguna manera mejorar? No sé qué busco haciendo esto. Pero la soledad agota. Querida Lolilla, estamos a 21 de febrero de 2010, casi el mes se ha acabado y empezaremos con uno nuevo el mes de Marzo cumpleaños de tu hijo Oscar el ultimo de la saga, pero no te quería hablar de esto si no de que llevo unos días con unas grandes crisis, sobre todo por la mañana, es una ansiedad que se me ha repetido varias veces, dicen que las heridas del corazón se curan con el tiempo yo les digo que, no, nunca se curan y la herida se abre como si de verdad la tuvieras en tu carne y duele, duele mucho, el cuerpo se queda envarado y te duele todo él, el corazón se sobrecoge y transmite sus sufrimientos al resto del cuerpo, la cabeza solo rondas ideas y recuerdos que te hacen vibrar y querer lo que ya no puedes conseguir
¿Cómo evitar la soledad, cuando vuelvo la vista y no encuentro nada? ¿Cómo evitar el llanto, si yo mismo estoy compuesto de lágrimas? ¿Cómo evitar el dolor, si en mi habita la depresión? Pensar que el cielo está arriba, y que nuestros pies no pueden llegar hasta allí. Aunque, si lo piensas bien, donde está el alma del ser humano en la tierra o en el cielo, Me estoy muriendo por dentro y no tengo con quien hablar, siento que no puedo respirar y un constante vacio en mi pecho y no puedo ni hablar porque tengo un nudo en la garganta, estoy así desde hace más de cuatro años.
Cuando perdemos algo en nuestras vidas, sea por el motivo que sea, queda un gran vacío, queda una especie de dolor en el pecho que es muy difícil de sacar. A eso le llamamos sentimientos, algo capaz de sacarnos llantos de la nada, y no queda más que llorar y llorar. Es la única manera que nuestro dolor se va limpiando, cuando se pierde a un ser querido, se siente algo que nadie puede conocer o imaginar excepto quien lo ha vivido. Es una punzada que te deja apenas sin aliento para respirar, ya nada nos alegra, nada nos puede volver hacer sonreír, parece que el corazón se nos cae a pedazos.
El dolor nos duele de muchas formas. Todas inefables aunque pretendamos lo contrario. Entre las más profundas está aquella que acompaña a la muerte de un ser querido porque anticipa nuestra propia finitud y hace real lo que antes sólo fue la sospecha de que el tiempo no es nuestro, nos fue prestado y se nos escurre entre los dedos. Por eso es que nada podemos decir a quien sabe que nunca más en esta vida escuchará aquel timbre de voz ni sentirá el calor de esa mano sobre la suya. Hay heridas que uno arrastra consigo hasta la muerte, y sólo cabe ocultarlas ante los demás. Quizá algunas heridas sobre todo por la muerte de un ser querido nos acompañen al más allá.
Abro los ojos lentamente y miro a mi alrededor, buscándote pero tú no estás, ahora solo me produce tristeza, dolor no puedo evitar que las lagrimas mojen mis mejillas, pero no puedo, no puedo ocultar mi dolor, un dolor que me traspasa el alma al recordarte y al recordar que tu no volverás.
Día 13 de febrero 2010 mañana es San Valentín Día de los Enamorados, no estarás presente aquí a mi lado, Lolilla, pero es como si lo estuvieses te llevo en el corazón y ahí sigues viviendo, nunca morirás hasta que yo abandone este mundo, el lunes me va a ser difícil de ir a ponerte flores nuevas hay vacaciones de Carnavales y tengo aquí a tu nieto Dieguito, voy a ver si lo puedo llevar conmigo, me dijo que quería ir para darte un beso, es tan listo que sabe que tu estas allí y que tu alma esta en el cielo.
Hoy es un fin de semana en solitario como los muchos que he pasado desde que no estás a mi lado, hoy como tantos otros la casa se siente completamente vacía y el único inquilino que soy yo esta frente al televisor y contemplando tus fotos, Dieguito como siempre se ha ido con su padre a disfrutar del sol en su chalet con su perra y su piscina, no quiere que me vaya a ningún lado pero en cuanto llegan los viernes, coge la puerta para irse con su padre, Porque es tan difícil encontrar gente afín a uno y poder entablar una amistad?, tan bien se siente la gente?, es posible que nadie se sienta tan solo como yo, que llegan estos fines de semana y la casa se le cae a una encima?, debe de haber gente como yo, que se sienta así y quiera a alguien solo para hablar, pasear, reír, simplemente compañía, ¿de verdad nadie se siente así?, que suerte, porque yo me ahogo en mi soledad. ¿Qué hacer? Claro que parte de la culpa la tengo yo ya que jamás he cultivado ninguna amistad solo he salido con mi Loly a todos los sitios.
Los fines de semana se me hacen cuesta arriba y llego al lunes encogido, melancólico, aturdido; zarandeado por la soledad. Este fin de semana lloré de soledad. Hasta escribirlo me apena. Mientras los compañeros de siempre tienen sus parejas, sus propias familias, sus niños y sus vidas estructuradas, ahí estoy yo, con el norte perdido, deseando intimidad y cercanía, imaginando cuánto afecto podría entregar, si estuvieras a mi lado Loly y cuánto quisiera recibir de ti. También pensé seriamente en salir de esta situación. Esta vida de viudo no es una buena vida. La verdad es que nadie me enseñó a salir de la soledad, porque nunca había estado tan solo, como lo estoy ahora desde que tú no estás, ya que tus hijos tienen familia y se dedican a ella, es lo normal, su padre es solo eso, su padre, al cual acuden cuando algo le hace falta o necesitan que cuiden de los niños mientras ellos se va de cena.
Hoy te echo de menos como te he echado todos estos años en que faltas de nuestro lado no porque sea el día de san Valentín, día de los enamorados, si no porque es un día, que la gente es feliz y se felicitan unos a otros como si el mundo se fuese acabar, pero lo hacen con flores o risas, yo el lunes te las pondré en tu nicho como si fuese hoy y recodarte que te sigo queriendo. Nos encontramos frente a frente ante la impotencia, la desolación y muchas veces sentimiento de culpa. La muerte del ser querido es algo que no elegimos, ni siquiera lo elige quien se marcha y nos encontramos así de pronto con preguntas que no tienen respuestas.
Bien sabido es que no se supera la muerte, pero aprendemos a vivir con la ausencia de nuestros seres queridos, con la melancolía que aún después del paso de tiempo nos asalta y nos lastima. No se puede explicar los sentimientos que provoca la partida de alguien a quien queremos, menos aún cuando la muerte se presenta de improviso. Nos enfrentamos a un mundo nuevo, a una vida que no nos imaginamos que existía, nos enfrentamos al camino que desde ese momento debemos recorrer sin aquel a quien tan queremos y que ya no está.
Cuando estamos felices con el ser que queremos como yo te quiero a ti Lolilla, no pienso ni por un momento que no soy el dueño de la vida, me olvido que nadie nos prometió que seríamos eternos en esta vida terrenal, no pienso en los sucesos imprevistos que muchas veces nos golpean inmisericordemente muestra vida. Difícilmente nos encontramos con alguien que no haya pasado por el dolor de haber perdido a un ser querido, todos reaccionamos y manejamos nuestro dolor de distinto modo.
La tristeza es un estado de ánimo desde el que sólo la persona que lo está pasando podrá solucionarlo. Hay momentos en nuestras vidas que pareciera que todo viene cuesta abajo, que todo es gris, y que estamos en un gran agujero negro del que no encontramos salida. Las tristezas causadas por el fallecimiento del ser querido son muy dolorosas. Cuando ocurre sientes que te caes hasta el fondo de un pozo y que nunca podrás a salir de allí. Cada día que pasa sin ese ser que tanto quise es una agonía muy grande. ¡Hasta cuesta respirar! Y por instantes piensas que no es verdad lo que ha ocurrido, me niego a que creer que se haya ido de nuestro lado y que sea para siempre.
La vida nos va poniendo momentos en que realmente nos sentimos muy solos, especialmente cuando se sufre por la muerte de un ser querido, cuando se han roto los vínculos de comunicación con ese ser, solo nos queda aislarse y llorar nuestra pena, sintiéndome el más miserable del mundo, con la autoestima hasta el suelo y sin ganas de ya mas nada. A veces llegamos a sentir una soledad tan grande y fuerte que nos oprime el alma, siento tantas nostalgias persistentes, añoranzas tremendas que me comprime el corazón llenándome el aparato respiratorio de suspiros profundos y una melancolía tan grande que me abraza toda la existencia en un sólo suspiro.
Es nuestro hogar en ella amamos, sufrimos, reímos. No hace mucho tiempo, también se nacía y se moría en ella, hoy en día, podríamos pensar que nuestra relación con la casa ha cambiado. Nos hemos convertido en nómadas que van de un sitio a otro sin establecerse definitivamente en ningún lugar; hasta que llega el momento en que los hijos se van yendo poco a poco de él y solo quedan dos personas mayores, que cuando están juntas aun logran seguir teniendo felicidad pero cuando una de ellas el Dios de todas las cosas se lleva a uno de los dos la casa queda vacía y solo llena de recuerdos, de nostalgia, de dolor y de sufrimiento.
Cambiar de casa es una solución fácil e inmediata, pero lo que hacemos es escapar del dolor en vez superarlo, no se sabe cuánto se ha sufrido hasta que uno no se encuentra bien, no se sabe cuánto se ha querido, hasta que uno lo ha perdido, hoy de mis ojos llorosos se me caen las lágrimas de dolor. Entraste en mi corazón, sigilosa como lo haría una ladrona, por donde entro la luz de mi alma, has hecho de mi corazón tu hogar, tú morada, dónde respiran mis recuerdos, donde descansas mecida en mis sueños.
Ni la distancia, ni tu ausencia, ni la tristeza que me embarga cuando recuerdo tu presencia, podrán con este fuerte sentimiento, lo podrán hacer tambalear, lo podrán azotar, lo haré porque te quiero más que a mi vida y como te he dicho muchas veces en estas páginas, no me daré por vencido.