IN MEMORIAN JAIMEZ
IN MEMORIAN A JAIMEZ
Ya estamos en marzo de 2008
Quisiera hoy iniciar mi pagina con la noticia de que mi amigo Jaime ha fallecido, siento por el y por su familia un gran cariño, Lolilla hoy Dios ha querido que un vecino nuestro de tantos años se una a ti recíbelo con gran cariño y recomiéndaselo a nuestro Creador, hoy he sentido ese latigazo que te da el corazón como cuando tu partisteis de aquí con menos intensidad pero con mucha pena, hay un refrán árabe que dice “CUANDO LAS BARBAS DE TU VECINO VEAS PELAR ECHAS LAS TUYAS A REMOJAR” En un tiempo me embarqué muy a fondo en la búsqueda de la verdad. Era una Verdad muy rígida e inflexible, una sola y única línea recta que excluía todo lo que no fuese ella. Un tipo de Verdad simple, elemental y sin adornos. Y, si bien nunca quedé satisfecho del todo, encontré muchas verdades. El coraje es una verdad. La superación del miedo es una verdad. La integridad, el no mentirse a uno mismo, es una verdad. Hacer honor a las promesas es una verdad. Descubrí esas y otras verdades. Encontré un montón de verdades. Pero mi hambre seguía, y es cierto lo de que el hambre es una buena maestra. De manera que continué buscando. Y un día me sonrió la suerte: busqué en tus ojos y allí encontré lo que tanto tiempo había estado escapándoseme: una verdad sencilla y serena, una honda, profunda verdad personal de amor y belleza.
Vacío, rencor, tristeza, desesperanza, son los virus que están enfermando y matando, más que el cáncer y el sida, a los hombres de nuestro tiempo. Todas las muertes son lamentables y ninguna reparable, mi alma gime en su interior reclamando amor y libertad y aun si haber tocado fondo vive infelizmente encadenada a temores y complejos y a tantas y tantas ataduras que me la dejan ser feliz, por eso sufre ante la partida del ser querido, gime de dolor añorando la libertad que le fue arrebatada. Sigo pensando en silencio luego de aquella noche en tu te fuisteis para siempre de mi lado mas de dos años han pasado y la herida no se cierra, si retrocediera en el tiempo esa vida no se hubiese perdido y hoy estaría con mi amor, son lucubraciones de una mente que no deja un momento de pensar en esa persona a la que tanto he querido y que sigo queriendo, hoy reina un poco de paz en mi y mi herida no se cierra pero su cicatriz ya no es tan profunda , pero sigue estando ahí y ahí se quedara por los años que yo viva, tu recuerdo es tan lejano y a la vez tan cercano, añoro tus caricias y tus besos y observo las fotos donde siempre estamos juntos y abrazados orgulloso de que seas mi mujer y te guardaba como un tesoro, LOLY te echo de menos tanto que a veces olvido que el tiempo oculta mi dolor porque ya no estas conmigo, estas en el recuerdo de los que te queremos y por eso vivirás siempre en nuestros corazones y como decirte adiós si a pesar del tiempo transcurrido aun no hemos asimilado que te has ido. Si pensamos en ti sentimos que esta vida no es justa y un cielo de nubes negras cubrirá nuestro último adiós. ¡Gracias por hacer inolvidables todos aquellos momentos en los que creíamos que todo era complicado! Siempre permanecerás en el recuerdo de los que te queremos.
Así empiezo diariamente el camino de las lágrimas. Así, me conecto con lo doloroso. Porque así es como se entra en este camino, con este peso, con esta carga. Y también con esta creencia irremediable: la supuesta conciencia de que no lo voy a soportar. Porque todos pensamos al comenzar este tramo que es insoportable. No es culpa mía creer que no soportare el dolor, que no puedo superar la muerte del ser querido, que podría morir si la persona amada se me fue para siempre, que la tristeza es nefasta y destructiva, que no soy capaz de aguantar ni siquiera un momento de sufrimiento extremo Y yo vivo así, condicionando mi vida con estos pensamientos. Que mi nueva vida sea una manera digna, positiva y amorosa de decirte: "Así te recuerdo". "Esto fue lo que me enseñaste". "Esto ha sido lo que aprendí al compartir mi vida contigo".
Puedo tener claro en mi mente que "cicatrizar" no significa "olvidar" ni "dejar de amar", será más fácil adaptarme, entender y aceptar que sí puedo sobrevivir, que la vida debe continuar y que hay otras personas a mi alrededor que también me necesitan. Pero mi depresión es profunda es como un pozo cada día se va haciendo mas y mas hondo, cualquier cosa es motivo perfecto para llorar, ese sentimiento, esa sensación va creciendo y se hace más fuerte, cada vez es más seguido que nos sentimos mal, esa opresión en el pecho, es como una prensa que no nos deja respirar, nos duele y solo queremos estar solos y que nadie nos vea. De pronto también me doy cuenta que hace ya un tiempo, y no se precisar cuando, me fui alejando de los amigos, de la familia, de los afectos, hay días en que se siente que no tengo de ganas ver a nadie, de escuchar a nadie, es mejor solo, solo y me va ganado la soledad, pero no se si puedo estar conmigo mismo, siento que nadie me quiere, que nadie me entiende, que nadie se acerca, acaso nosotros yo me acerco a alguien. De lo solo que me siento, quiero que me escuchen y grito con lágrimas, con acciones, actitudes y grita mi cuerpo, un grito desgarrador, me duele el alma, ya no tengo ganas de vivir, ganas de nada, no hay motivaciones, lagrimas, lagrimas en la noche en la soledad solo lagrimas
¿Se puede volver a encontrar esa persona a la que cada vez que me miro al espejo creo perdida? Siempre hay una esperanza y un motivo para vivir. Desde la muerte de mi Loly tengo una visión negativa o pesimista de la vida. Pero no me paro a pensar que la vida está llena de sorpresas, de momentos agradables, de pequeños placeres, de emociones, de sentimientos, de alegría. Cada día que amanece es un regalo. Es la visión positiva de la vida. Lo más habitual, sin embargo, es que a lo largo de mi vida he pasado por momentos felices y por otros infelices, como fue tu muerte creo que es momento más infeliz que he pasado en mi vida y que sigo arrastrando. Al final del túnel de la esperanza, volveré a ver la luz que iluminará mi vida para siempre y a tu lado, Creo que a veces desvarío y mi cabeza no esta de acuerdo con lo que a veces sale de mi mente estos recuerdos se entrecruzan y salen palabras a veces creo que sin sentido, pero el que lea estas líneas me tiene que perdonar porque son las crisis que me dan y las palabras se asoman a estas paginas sin tener en cuenta el sentido de la realidad.
No hay persona en el mundo que no experimente infelicidad cuando se muere un ser querido por el que se guarda un sentimiento singular, En ese tiempo que duro nuestra unión hasta su muerte mi esposa llegó a ganarse el aprecio de las personas por su nobleza de corazón y su carácter altruista que de por si la caracterizaba desde muy niña. Ella era una inusual combinación de rigor disciplinario con una admirable dulzura de carácter y de sonrisa que generaba confianza a la vez que respeto de parte de todo aquel interlocutor que llegó a conocerla. Solía ser seria en los momentos necesarios y apacibles en otros, pero también muy alegre y encantadora en otros momentos.
Su muerte ha consternado a todos los miembros de la familia, pero yo y mis hijos somos los más afectados por la dolorosa pérdida. No obstante, tenemos que admitir que mi esposa se ha ido para nunca más volver y eso para mí es aún más doloroso, porque a diferencia de los de más, tengo muy claro que jamás la volveré a ver. Lo único que me consuela es la firme decisión de hacer que su memoria se mantenga viva a lo largo de las generaciones de mi descendencia, por la bondad ejemplar que había en su corazón. Debo resignarme porque la vida lleva la muerte implícita y no hay poder alguno que pueda evitarla solo Dios si existe es el único capaz de evitar la muerte de un ser querido, pienso que ella no esta aquí, ella esta en mi mente y en mi corazón donde sigue viva.
La hemos llorado y la extrañamos todos: yo, sus nueve hijos, sus nietos, sus sobrinas y sobrinos, sus vecinos, sus amistades de la infancia y de la adolescencia, sus parientes y todos los que alguna vez se relacionaron con ella El impacto de su fallecimiento ha sido para mí tan fuerte que quede sin palabras, tanto que ni siquiera pude pronunciar su nombre el día de su entierro. La muerte de un ser querido afecta nuestra psiquis, nuestra conducta en formas que reflejan lo difícil que es admitir que todos vamos a morir. Refleja nuestro gran temor a la muerte, quizá porque en el fondo muchos creyentes dudamos de la existencia de la otra vida que se supone existe y que nos ha sido prometida. Pero como materialista, tengo que admitir la imposible eternidad. Lo único cierto es que mi esposa se nos fue para siempre y tengo que esforzarme por lograr una vida feliz como ella hubiera deseado que lo hiciera.
