LOS LOCOS SUEÑOS Y LA SOLEDAD
SOÑANDO CONTIGO
Hoy es domingo casi ya estamos a finales de abril de 2007 y yo sigo tan enamorado de ti como el primer día auque no estés presente en mi vida pero en mi corazón seguirás estando hasta que Dios me mande llamar y reunirme contigo. No queda tan lejos de cualquier lugar ajeno al olvido. Ni siquiera tan cercano como los recuerdos, no se suelen olvidar. Hablo de esos millones de rincones que tan solo existen en los recuerdos de quienes los recuerdan. Sitios en los que la armonía reina en cada palabra y acto… lástima que eso solo ocurra mientras duermes… tal vez para siempre. De donde nadie vuelve… de donde nadie regresa… donde nadie resulta arrepentido… tal vez de haber llegado allí. Y pienso que a día de hoy estoy en el umbral de lo que alguien llamó el fin de la vida, el fin, el final… y no puedo estar triste, no puedo dejar de pensar en que cuanto más me quisieron, más y más lejos llegarán mis recuerdos, mis palabras, mis hechos, mis actos…mis sueños… mis rabietas y mis tonterías. Pero es inevitable y te has ido para siempre, me iré para siempre, pero si que sé que nos veremos, que nos esperaremos y que nos volveremos a abrazar de nuevo… tan sabios como los árboles en los que nos sentábamos de pequeños para admirar la increíble tontería de ser niños y pensar que un día seríamos mayores… pero antes de eso, tú te has ido, y esta vez, lo has hecho para siempre. Cuídate y cuídame allí donde estés.
La perdida de un ser querido superar no se supera, como podré comprender, entender buscar esa explicación de que esa persona a quien tanto he querido y sigo queriendo ya no esta a mi lado, ya no hablara conmigo ya no sentiré su mirada su sonrisa su aliento, quedan solo recuerdos, realmente no se supera pero uno se acostumbra a vivir con ese recuerdo por que la vida sigue y tengo que seguir adelante viviendo con ese recuerdo pero también con la realidad de ver el sol todos los días. El otro día descubrí que empiezo al olvidar algunas cosas, desde que tu te marchasteis de este mundo me esta ocurriendo eso… Bueno, no a olvidarlas del todo pero sí a almacenarlas en ese baúl de los recuerdos donde se van guardando las viejas estampas de nuestra vida. Algunos sucesos, antes muy presentes en mi día a día, comienzan a quedar rezagados en mi mente y ya no salen a flote sin ningún motivo como hace unos años. Muchas veces creemos que nuestros sentimientos son más fuertes que nosotros mismos, más fuertes que el tiempo y la distancia, y comprobar que en muchos casos no es así puede crear una sensación de decepción. Yo prefiero pensar que en realidad ya no soy el mismo que una vez estuvo enamorada de aquella persona que ha sido todo para mí, que he cambiado, que soy distinto y por lo tanto mi corazón también es otro y también ha cambiado, pero ahora está destrozado. ¿Puede ser ver verdad que todo acabo para siempre que no te volveré a ver mas? nunca puedo acabar lo que es eterno y nuestro cariño siempre fue eterno, nos juramos amor eterno y así hemos cumplido, la muerte nos separo, pero llegara un día que ella misma nos vuelva a reunir, porque mi alma, mi corazón y mi cuerpo te sigue esperando. Nada hay eterno para el hombre o la mujer, huésped de un día en este mundo terrenal en donde nace, vive y al fin muere.
Me gusta recordarte, con la sonrisa de enamorada, me hubiera gustado darte mucho más de lo que te di, porque en nuestras vidas, hay momentos que se me quedaran así, grabados en la mente para siempre. Nadie sabe lo que puede pasar mañana, quizás no estemos mañana, hay días en que precisamos avivar la llama que alienta momentos inolvidables y necesarios para sentir que nuestro paso no ha sido en vano. Hay ocasiones en que precisamos estar a solas con nosotros, pero me gusta recordarte mientras escucho a los Panchos a Francisco a Rosa o cualquier melodía que te gustaba a ti me gusta recordar y recodarte aunque a veces sea como poner sal en una herida, los recuerdos, son un arma de doble filo, por un lado te hacen vivir de nuevo los tiempos felices, por otro, que duro es despertar y salir de ellos para enfrenarte a la terrible ausencia.
Cuando, un ser querido desaparece de nuestra vida alguien a quien hemos amado o que ocupaba un espacio en nuestra vida, nos invade una particular sensación de soledad, un vacío, una nada enmudecida que nos sume en la tristeza y la desesperanza. Hemos de sobrellevar la dolorosa percepción de orfandad, de ausencia de una persona insustituible. Nos vemos perdidos y sin referencias en las que antes nos apoyábamos para afrontar la vida. Somos seres sociales que necesitamos de los demás para hacernos a nosotros mismos. Y no sólo para cubrir nuestras necesidades de afecto y desarrollo personal, sino también para afianzar y revalidar nuestra autoestima, ya que ésta se genera cada día en la relación con las personas que nos rodean. La pérdida es irreemplazable. Ese hueco o, mejor, su silueta, quedarán ahí pero si nos permitimos sentir la tristeza y nos proponemos superarla a base de confianza en nosotros mismos, podremos reunir fuerzas para establecer nuevas relaciones que cubran al menos parcialmente ese déficit de amor que la ausencia del ser querido me ha causado. Esta soledad es dolorosa. Debo controlar mi dolor, sabiéndolo parte de mi vida, debo mantenerme al margen del sufrimiento como si de una debilidad o incapacidad se tratara.
Mi soledad se muestra en mi rostros se lee en las arrugas, se enciende y fulgura en mis ojos vagos, de ancha pupila y húmeda. Tal vez, el sentimiento de no contar con nadie da lugar al nacimiento de otro: el de creer no ser amado por nadie, ya que si estoy solo, sin lazos que me unan a nadie, termino por creer que nadie me quiere. Ese sentimiento, más o menos confuso, existe en la mayoría que nos sentimos despreciados porque nos consideramos inútiles en una sociedad en la que domina la juventud. ¿Qué hago yo aquí? Me pregunto muchas veces. ¡Ya no soy nada! Debemos saber que no podemos contar siempre con los demás. Hay que ir hacia la gente, porque normalmente la gente no viene hacia nosotros, pero si desearía que alguien me ayudara a buscar la felicidad que es como luchar contra la soledad.
A veces por las noches en la soledad de mi cama, vuelvo la cara y te veo allí, con tu mirada, quiero tomar tu rostro entre mis manos y trato de retener ese momento eternamente, devorándote con la mirada, y fui feliz, increíblemente feliz, y después reí como sólo los locos pueden hacerlo, porque solo ellos en su mundo de realidades distorsionadas pueden permitirse semejante felicidad. Y nuevamente en la soledad de mi enorme cama comprendo, que una vez más, soy yo: el que sueño, despierto sobresaltado buscándote, allí en nuestra cama no hay nada, todo es vacio, la oscuridad es total y las lágrimas inundan mi rostro.
Hubo un tiempo en que tu sonrisa era un sinónimo de esperanza, y mientras te deshacías en atenciones, yo soñaba con futuros compartidos. Ahora no puedo sino preguntarme si fuisteis feliz a mi lado , y el por qué de la falta de tu presencia . Y una vez más mi rostro gira para encontrarse con mi amiga soledad, aquella a la que tanto pánico le tuve en su momento, y que ahora me envuelve en su manto de consuelo. Me pierdo en el abrazo de lo que se ha convertido en mi único contento. No me restriega un “te lo dije” pues nunca ha sido su intención el causarme daño alguno, y es entonces el momento en el que las lagrimas logran fluir, drenando un corazón cansado y solitario, que no deja de observar la felicidad de otras personas , Más no con esto la esperanza se desvanece, no hay nada malo en admitir que el alma está quebrada y abandonada. Añoranzas de abrazos y consuelos, susurros, aún cuando ese dolor crónico, como el tiempo, muerde y rasga la piel debilitada, parecen no llegar nunca.
Y llega la realización, de que una vez más el consuelo proviene de la soledad, quien a fin de cuentas nunca te falla, y a pesar del empeño personal en abandonarla, nunca reprocha nada cuando llega el momento. Más su abrazo y sus palabras de consuelo, a pesar de ser las acertadas, resultan un veneno mordaz, para el cual no existe antídoto posible, y así me pierdo.Y es aquella sonrisa la que te ayuda a salir de ese laberinto imposible de desesperación, aún cuando ese escape resulte otro engaño, pues una vez fuera, la sonrisa se desvanece una vez más. Infectado de dolor no evito sino volver a soñar con ese futuro compartido, que no ha de llegar, con el abrazo cargado de consuelo que no he de sentir jamás, y con esa sonrisa, cuyo sabor mis labios no han de saborear. Entonces, y solo entonces, soy consciente de que fui desde que tu me faltas, soy, y seré por siempre un solitario, y que peregrinaré a lo largo de lo que quede de mi vida rodeado de sueños inalcanzables. A fin de cuentas la gente viene y va, a lo largo de nuestras venturosas vidas, pero a este mundo llegamos solos, y solos partiremos de él, hacía parajes inexplorados, donde quizás los sueños se tornen realidad.
