LA SOLEDAD DE MI CASA
¿Hace frio? o es que esta casa vacía lo produce y se introduce en el alma del único habitante de ella, o es que la soledad de la misma lo trae consigo, Dios mío, que desgraciado me has hecho, me siento no solo el frio del alma si no algo mas, mi pena por no estar tu. Me siento muy solo. Me da pena cuando veo a las parejas y pienso en lo justificadas que están sus vidas. Me da pena hasta las lágrimas cuando saludo a un compañero que cumple más de 50 años de matrimonio. Me da pena cuando tengo que enfrentarme solo ciertos problemas porque tu ya no estas a mi lado. Nunca me había sentido así cuando te tenía cerca de mí. A pesar de estar solo estoy ansioso de tu compañía. En cambio ahora no tengo ganas de nada, ni siquiera de buscar amigos, nadie me interesa realmente, nadie. Estoy con frío por dentro y por fuera, no es donde lloramos, sino adonde van a parar las lágrimas que no brotan y nos envuelve y nos arroja con un frio nuevo, entonces valoramos la amistad y la comunicación porque en tal situación se manifiesta lo que quizá nunca podremos contar, lo que no es posible ofrecer en relato alguno.
Cuando duele el alma, los ojos no destellan necesariamente de la tristeza que uno tiene. En ocasiones, miran, como deseando materializar a la persona querida, algo que afrontar, como deseando comprender. Es la entrada intensa del vacío, otra forma de soledad. Es como si hubiésemos perdido algo, como si, abandonados, perdidos y solos, nos encontráramos a nosotros mismos y más aún, si pudiéramos reconocer que no cabe la fuga. Necesitamos un abrazo, una palabra, una alegría. El alma dice y escucha. Y, en efecto, espera, tantas veces dolorida. Anoche pasé frío y mi cuerpo tiritaba y mi alma en mi cuerpo se escondía, Dios quiera que el frio no se instale definitivamente en nuestras almas, porque lo que tengo al otro lado de nuestra cama esta vacio, igual extiendo el brazo para ver si encuentro algo y solo esta el ¡vacio! Lo importante del frío, es que pase el frío de las manos, el frío del cuerpo, el frío de alma pero que no se quede.
Todo lo que esta escrito en estas paginas son apuntes de mis pensamientos y anotaciones de las que andan por el aire, todas son de mi autoría, algunas las escuche pero no siempre anote de donde eran.
No se si puedo salvarme de la soledad, mi mirada habla de que he sido herido mortalmente, porque el frio de esta casa vacía envuelve mi cuerpo. Cuando las lágrimas dejen de brotar, gastadas y agotadas, casi secas, tras tanto tiempo de inundar mis mejillas, cuando mis ojos comiencen poco a poco a levantar la mirada, cuando mis pensamientos dejan de ser como el presente y comiencen a imaginar la esperanza de volverte a ver es entonces cuando descubriré que ya me puedo apartar de la soledad, será cuando comience a superar el dolor por tu partida, por fin, será el momento, pero tal vez sea demasiado tarde para ello. He sentido, he reído y estoy sufriendo, que me dejen mi cicatriz, son el signo de que he vivido y que he pasado por la vida como un suspiro. Hace frio en el exterior pero no es como el frio que siento en mi interior.
Ya no podré evitar las lágrimas cada vez que recuerdo tu carita sonriente y el brillo de tus ojos, pero el final ha llegado demasiado pronto y ahora todo ha quedado en silencio, todo se ha quedado vacío y mi corazón encogido al pronunciar palabras de despedida, al darte mi último abrazo, las habitaciones de nuestra casa la alternativa de un largo pasillo, pero también el lugar donde las palabras eran tan importantes como los gestos, ahora el silencio existe en toda la casa, cuando abro la puerta, al regreso de las compras diarias o del algún asunto que tengo que resolver en la ciudad, las paredes del recibidor parecen apartarse, dejar paso, y parecen mustias y sin color El silencio sale a mi encuentro y me recoge los trozos destrozados del alma con una extraña frialdad. Converso con los muebles en un idioma aprendido de miradas solitarias y en la casa vacía se nota el silencio y en ella y la amargura de su único habitante.
Pero no, no todo es apacible. Echo de menos el ruido de tus besos, el trajín suave que traían tus pasos tu risa que explotaban en colores desde la puerta. O un murmullo tranquilo, ruido de calma, de esos a los que conlleva la vida corriente de una pareja, y me hundo en la tristeza del silencio, de ese silencio tan agobiante cuando no tienes a nadie que te escuche, para estar en un hogar donde nadie te espera. Y, me parece, que el tiempo pasó muy pronto, o se me fue de las manos que quedaron repletas de caricias., las cosas no andan bien en mi vida nada me sale como antes, todo al revés ,mi vida es un túnel sin salida. Así entonces te fuiste, con el dolor en mi alma. De saber que te ame mucho, y no te lo supe decir. Mis lágrimas me avisaron, lo mucho que no te dije, ya es tarde para todo, nunca más te volveré a ver.
Calma, no pido soledad cuando no es eso lo que busco, ahora mismo creo que lo que mas necesito es compresión y un oído que me escuche, es una lastima que mis pocas palabras no puedan alentarme, pero he de calmar ese ansia, la soledad son las cosas que consumen a los corazones. Se que si necesito llorar, no debo derrama alguna lagrimilla, sino muchas, hasta que sienta que no me quedan mas y me encuentre mejor, también me digo que tiempo al tiempo, nunca se sabe lo que va a pasar. Me siento cansado, la vida que llevo me agobia. Nunca en mi vida había llorado tanto. No sé de donde salen tantas lágrimas. Es difícil vivir y ocultar el sufrimiento ¿Quién no ha sentido en algún momento de su vida tristeza, amargura o resentimiento? Nadie escapa a ellos, es parte nuestra naturaleza humana. Pero ¿qué pasa cuando estas emociones quedan alojadas en nuestro corazón de manera permanente?, ¿cuando el dolor, la amargura y la tristeza representan nuestra propia personalidad? el cansancio de vida se apodera de nosotros cuando vemos que a pesar de nuestro esfuerzo, las cosas nos salen mal, porque, la vida ha sido en parte muy injusta con uno. Es entonces cuando el resentimiento, la autocompasión y la tristeza pueden quedar instalados en nuestro corazón de manera permanente, ya no vemos la belleza de la vida, los buenos momentos se vuelven indiferentes ante nosotros y empezamos a crear una realidad falsa y nos trae como consecuencia un corazón triste.
Cuando el corazón está triste no tienes ganas de nada, solo tienes ganas de estar entre las cuatro paredes. Esas paredes que me protegen del mundo exterior y que me alivian muy levemente el dolor que no cesa, no es fácil hacerme salir de mi estado de tristeza, te duele el alma y cientos de cuchillas parecen estar clavándose a la vez en tus entrañas, sólo tu corazón puede sacarlo de su estado y secar todas mis lágrimas. La soledad es en el alma un dolor que no duele en el cuerpo, que no puede verse, que no puede escucharse, porque no puedo volver a verte, nadie vendrá ni a sacarnos de esto, ni a por nosotros, no es donde lloramos, sino adonde van a parar las lágrimas que no brotan, hoy soy hombre muy mayor, soy aquel niño, sano, robusto, y travieso, que me destruyo a mi mismo y jamás quizás llegue a entenderlo ¿estoy escuchando el sonido de la desolación? Elevo mi mirada hacia el infinito para ver si veo tu estrella y apacigüe mi dolor, dándome la calma y aceptando con resignación los designios de Dios, con el alma envuelta en el frio intenso del adiós .
Lágrimas que llore en el ayer y lloro hoy también, lágrimas que nunca dejarán de ser lloradas. Lágrimas que aun gritan, que aun claman, y se desprenden de mis entrañas. Lágrimas sin lágrimas, llantos sin llanto, de mi alma arrancada de la vida. Lágrimas mudas ante la presencia misma del espanto, del abismo, de la muerte. Lágrimas de dolor y horror, lágrimas secas que ni siquiera pudieron tener espacio y tiempo de ser mojadas, lagrimas que intentan llorar por ti mi Lolilla.
Solo, soledad, silencio y recuerdos como compañía, llorar por la que ya no volveré a ver, ahora sentado y solo en este frio sofá solo me queda que pensar en lo que ya no podrá ser, hoy me he dado cuenta de que a ti te gustaba el mar, era tu ilusión y pocas veces hemos ido aquí viviendo en Canarias, nunca mis lágrimas se han derramado en ningún mar. Y es triste, porque el mar era tu ilusión, mis lágrimas en el mar quiero dejar, porque no se vivir sin ti, porque las lagrimas mas amargas vertidas sobre tu nicho, son mis palabras nunca dichas.
Hoy tu ausencia ha llegado, y esos recuerdos que duelen, el te quiero, el calor, tu que viviste enseñando hoy ausente, nos has dado tu mejor lección hagámoslo todo a tiempo digamos ¡te quiero¡ hoy, hoy, solo puedo nombrarte sintiendo que tu ya no estás hoy solo quisiera abrazarte, hoy te recuerdo , como tantos días que ya no estas a mi lado, eterna serás por siempre mi Lolilla querida, cuantas lagrimas vertidas que nunca podre enjugar y el dolor de tu partida nunca lo podre ocultar. Llorar es una de mis tareas habituales. Había aceptado con tanta fuerza mi condición que las lágrimas habían pasado a formar parte de mi propia vida, compañeras que siempre estaban ahí presentes. A su paso iba dejando un reguero de lágrimas. ¿Cómo es posible la existencia de ser tan sumamente triste?
