ME GUSTARIA SER NIÑO
Cuento los días que me faltas y no sé cómo he podido resistir, tanto tiempo sin verte, cuando éramos jóvenes y salía de maniobras, campamentos, cursos o guerrillas me parecían los días muy largos y las noches interminables , hasta que se terminaban los ejercicios y siempre mi pensamiento estaba contigo, lo mismo que está ahora y no te vas nunca de la cabeza, la soledad esa soledad que ya se ha apoderado de mi interiormente y que nunca se va aun estando rodeado de gente, ahora estoy más acompañado tu hija Esther se vino a vivir ya a la casa y desde las cinco de la tarde tengo a tus nietos conmigo tu Diego duerme en nuestra cama y a veces hasta llora y pregunta porque no estás a su lado, entonces es cuando verdaderamente me doy cuenta de la soledad que reina en mi interior.
¿Es posible morir mientras se vive? Solo conmigo mismo, mirando muy adentro,
allí donde la vida es un torrente, siento una soledad interior muy honda,
que daña y obscurece toda mi vida, esta soledad interior que me acompaña y a solas conmigo mismo, mirando muy adentro lentamente murmuro una oración, por tu alma, soledad amarga y triste, Soledad, es nombre de mujer pero no suena a cariño no suena a querer. En la soledad de nuestro dormitorio recuerdo nuestros días y desde que estoy tan solo y en los que descubro mi tormento en esas frías horas de la noche.
Soledad que te posas sobre el mundo, dejando desolación en la gente, ¿acaso no te das cuenta, de que es mucho ya el dolor? Un eco que se repite, estoy solo, solo y siempre lo estaré, no hay ninguna voz, murmurándome, un te quiero, y una voz que me diga, espérame amor, que volveré. No tengo miedo a morir, pero si a no encontrarte, porque los dos ya hemos muertos, tú en tu nicho y yo en esta cama solitaria que es mi ataúd. Yo llevo ya más de tres años muerto en vida, siempre que intento salir de ello, todo se tuerce, la vedad me da igual estar vivo que muerto, no estando tu a mi lado la vida me es igual e indiferente, no tengo ninguna clase de ilusión el estar con vida, la única eras tú y ya no estás.
Porque no me quedan sueños, no tengo a nadie ni nada por lo que luchar, solo sigo respirando esperando que un día suceda un milagro y las cosas cambien, pero los milagros no existen y me siento perdido, sin ningún camino que seguir ni que crear, no sé qué hacer con mi vida, sé cuál es mi sueño pero ese cuando se realiza jamás se materializa y solo llega a ser eso un, sueño, Se lo que realmente quiero. ¿Qué me falta? me faltas tú. Mi depresión viene por una desilusión, tu fallecimiento. ¿Creéis que se puede vivir sin ilusiones? se podrá vivir una vida muy triste y muy vacía, pero cuando por alguna razón pierdes la ilusión por vivir, se pierde todo.
El amor es muy bello, sin duda alguna es el mejor sentimiento que hay en el mundo, lo bueno es que lo viví, los experimente, supe que se siente el estar enamorado, lo malo fuera que no lo hubiera hecho y hubieses muerto sin haber amado, por ahí dice una frase “el que no conoció el amor, es como si no hubiese vivido”, lo entregamos o amamos a la persona que nos dio el destino, esos momentos que te roban el aliento y que quisieras que fueran infinitos, pero cuando ella se va de nuestro lado porque Dios la llamo es cuando verdaderamente te das cuenta de lo bonito que ha sido ese tiempo de vivir juntos, aunque ahora me toque sufrir, pero a veces los recuerdos son tan vivos que las lagrimas asoman a mis ojos, recordando el pasado.
Mientras que se tiene esa ilusión de amar a la mujer que quieres se vive de pleno para ella, casi toda gira en torno a esa compañera que el destino te dio, y es bonito, te hace pensar, divertirte, imaginar, soñar y quererla, hasta que la muerte nos separase, pero las ilusiones también se quiebran, a veces muchas veces me siento en un rincón de nuestra casa y allí permanezco horas y horas pensando y recordándote ,no lo puedo evitar prefiero el frio suelo al sofá que nos sentábamos es la única manera de comprender que tu ya no estás que Dios te ha llamado a su seno, que estoy solo que en esta casa donde tan felices fuimos, solo reina la soledad, creo que haberte perdido en el momento que más te necesitaba me ha causado mucho dolor, tristeza y soledad. Yo soy pasional, tanto en las alegrías como en las tristezas, si veo sufrir me pongo triste, si le pasa a alguien también me entristece, lo que jamás me permití es la depresión, si bien es cierto que cuando empiezo a pensar en ti me pongo triste, lloro cuando necesito llorar, no me da vergüenza, pero procuro siempre que no haya nadie delante porque soy bastante emocional, cuando se apodera de uno la tristeza por la pérdida de un ser querido la piel se oscurece, los ojos se apagan, la voz se corta y los músculos se quedan flácidos.
Son las dos y media pasadas de la noche y aquí estoy con sueño y ganas de irme a la cama, pero sin ganas de dormir ¿Qué contradicción no? Sigo teniendo sueños, sigue ahí y pensar en dormir me produce una sensación de extrañeza, mis ánimos ahí están con subidas y bajadas, intentando no pensar mucho para que estas crisis sean lo más alejadas posibles, se que nunca te podre olvidar y que mi vida ya se ha terminado en el momento en que tú te fuiste de mi lado cuando Dios te llamo a su seno dejando un vacio en mi vida que nada puede llenar.
Hoy es un día más en que la tristeza aparece se aposenta en mi alma y a la cual yo quiero ahuyentar haciendo esfuerzos para pensar en otras cosas. Un día más de soledad a la que quiero distraer hablando por teléfono con mi familia e intentando olvidarla por unos momentos, puedo llorar por la pena que me producen
tus ojos que aún recuerdo y me llenan de dulzura, como si esta fuera la primera vez, no creo que la tristeza sea hermosa pero es algo con la que tengo que convivir diariamente. Muchas veces siento esa necesidad de querer hablar con alguien, miro el móvil revisando una y otra vez a quien poder llamar, y me doy cuenta que a pesar de tener muchos contactos, en verdad no puedo contar con ninguno, siento el vacio en las miradas de los demás, ya que no pueden entender como me siento en verdad. La pena y la soledad van cobrando terreno día a día en mi corazón, y muchas veces pienso que es mejor dejar de luchar, y rendirme. Total de que me sirve esforzarme por salir adelante, buscar excusas que me ayuden a terminar el día, si al día siguiente todo empezara desde cero y será lo mismo otra vez, porque el dolor y el sufrimiento son tan inevitables, como la misma felicidad, un gran dolor carcome mi alma por dentro, impidiéndome sosiego alguno.
Lo más curioso es que tan solo me acuerdo, que en las noches pienso ahora que soy mayor, me gustaría ser un niño. Para un adulto de setenta y tres años, la vida se divide en dos partes: La infancia, recuerdos; y el futuro, esperanza. Marruecos acogió mis primeros veinte años, juegos, competiciones de chapas con fotografías de ciclistas bajo un cristal, el gua, chocolate ,chicle los compañeros jamás olvidados, los primeros amoríos, paseos interminables por Arcila (Marruecos ) con poco dinero y muchas ilusiones, matrimonio, hijos, nietos, perdida de la ilusión de vivir por causa de tu muerte. Hoy me ha dado por contar parte de mi vida en pocas palabras y sin muchas aclaraciones simplemente mi nacimiento y mi vida, una persona nace y automáticamente tiene una vida, va creciendo y esa vida se va llenando de todo lo imaginado. Juegos de niñez, tonteo de adolescente, sensatez de adulto y cuando está en lo más alto, cuando cree que casi ha completado lo que se dice una vida plena, "esa vida" se rompe, el mazazo de la muerte, (con la que apenas conte al empezarla) sacude mi existencia, ya ni siquiera la llamo vida, mi Loly ya no me acompaña, ¿por qué me Dios se la llevo a mitad del camino? hay veces que la vida nos regala un sueño, y somos dichosos durante el mismo, debemos permitírselo que nos lo regale. Pensar en ti y reír con tus recuerdos que al fin y al cabo es lo que me ha quedado al irte de este mundo. Dicen que el tiempo cura la herida, yo creo que la suaviza, pero no la borra, queda la cicatriz, pero hay que recordar lo bello de haber vivido juntos tanto tiempo.
