A veces los recuerdos pasan tan rápidamente por mi mente que no me da tiempo a poder ponerlos en orden en este diario que te escribo casi todos los días, contándote mis penas y mis alegrías, pocas alegrías, te he podido decir en estas páginas ya que todas son dolor, pena y sufrimiento por tu desaparición de este mundo, no hay día que no me acuerde de ti y que mis ojos se llenen de lagrimas, lagrimas silenciosas mientras te escribo en estas páginas que no si algún día alguien de nuestros hijos las leerán.
Así pasan las semanas y los meses y, con ellos, el año, los años y la vida, de lo vivido no nos deja tiempo para prestarle atención a los detalles y a aquellos momentos que hacen que la vida sea vida y no una mera continuidad de hechos sin sentido. Y en medio de este caos... ¿jamás antes de tu muerte me he sentido solo? nunca me he sentido solo cuando tú estabas a mi lado, el silencio de nuestra casa motivó mi reflexión la cual desembocó en una pregunta ¿Algún día volveremos a ser felices?, pues sí es cierto, todos alguna vez nos sentimos solos, pero creo yo que no es más que una jugarreta que nos juega la mente, porque si bien es cierto que uno puede sentirse solo a pesar de estar rodeado de gente, creo que solo sucede cuando uno no deja entrar a esas personas en su vida, quizás por miedo, quizás porque prefiero continuar con mi vida , en fin, el punto es que, en realidad siempre estoy solo.
El tiempo no es constante en nuestra memoria: se expande y se contrae y los recuerdos se concentran en períodos concretos. Una pequeña treta de la memoria que hace la mayoría de los recuerdos se acumulen alrededor de la época cuando pierdes a alguien de la familia. ¿Me he preguntado alguna vez porque la vida es, más lenta cuando nos hacemos mayores? Un recurso de nuestro cerebro para concentrar los recuerdos en períodos concretos de nuestra vida y que se empieza a manifestar si pierdes a alguien querido. Es en este momento cuando en nuestra memoria se acumulan y rememoran aquellos instantes vividos cuando teníamos en torno a los veinte años, en la época inicial de nuestra vida adulta. De esto se deriva esa sensación de que la vida se ralentiza según se van cumpliendo años, de que el tiempo cada vez pasa más lento a que "juzgamos el tiempo según el número de recuerdos que tenemos y su intensidad". Es decir, cuanto más recuerdos iguales tenemos, más lento pasa el tiempo.
La muerte de mi Loly pone en relieve un sin fin de sentimientos fuertes y desgarradores que jamás había sentido. Sentimientos que yo mismo comprendo e intento compartirlo con mis familiares. Esto me separa y me aparta, me aísla, primero de mi mismo, porque no selo que me está pasando y no lo comprendo, luego, creando aún más soledad, y finalmente me aísla de todas aquellas personas que antes mes entendían y que de repente no me están sintiendo, no porque no quieren sino porque no pueden llegar hasta donde quiero que lleguen, es el acontecimiento más importante de mi vida. Esta es la auténtica soledad. Si además esa persona que falta es la que más nos comprendía, incluso sin tener que decir nada, entonces la soledad es total. Esa esposa que se sentía cómplice. Y ese aislamiento se refuerza gradualmente y me aparta de toda posible conexión, porque me falta lo más importante. La muerte de un ser querido con el largo y desgarrador proceso me sume en un lento camino de superación. ¿Cuántas veces voy a tener que superar? ¿Cuántas cosas? ¿Cuántas situaciones? Muchas y todas son duras, los miedos, el desespero, la rabia, pero la soledad posiblemente pueda ser la prueba máxima, porque si las otras se van suavizando con el tiempo, la soledad es capaz de ganar terreno hasta anularlo todo. Incluso, con el tiempo, nos puede meter en esos espejismos que en vez de aliviar destacan aún más el aislamiento, como intentar sustituir la ausencia física con una invasión de fotos, que en vez de ser consuelo recalca a grados físicos casi insoportables, que mi Loly no es sustituible, para no dejarnos anular por la soledad, tenemos que vivirla pero no ser anulados por ella, y para que esto no pase, la única manera que tengo es de reencontrar todo lo que mi Loly significaba, porque está presente en mi interior, donde realmente importa, en mi corazón que podre sentirlo cada vez más, no encerrándome entre las cuatro paredes de mí soledad sino en un reencuentro con todo lo que me rodea, porque su paso por nuestra vida agrandó las fronteras con Ella tan querida que sigue estando aquí aunque físicamente se haya ido.
Me resulta imposible imaginar que ya nunca más estaré sentado a tu lado, ni veré tu sonrisa, que todos los días para el resto de mi vida estarás ausente, Lolilla , que triste es saberte ausente, saber que te tuve y ahora ya tú no estás. Tratando de sentirte cerca, mi mente se pierde en recuerdos de aquellos bellos momentos. Lolilla, no sé dónde estás, hace tanto que te ausentasteis de este mundo, te extraño, seguirá pasando el tiempo y te seguiré extrañando. El tiempo pasa y tu ya no estás a mi lado, quizás un día nos volvamos a encontrar. Las noches son una eternidad, ya nada ha es igual, y todo lo que fue tan bonito, sin estar tu ya no tiene ningún valor, yo te sigo queriendo, añorando, porque todo mi ser esta vacio, te sigo extrañando, llorando, esperando verte algún día, ya nada me importa.
Hoy hace ya casi cuatro años que te fuiste, pero sabes, aun te tengo en mi corazón, aun te extraño y te recuerdo, tu olor, tu sonrisa, tu ternura, simplemente te extraño. Qué no pudiera yo decir de mi Loly, eres la única mujer que has significado en mi vida, mi querida Loly, qué más quisiera tenerte aquí junto a mí siempre, has sido la mejor del mundo, me hubiera encantado haberte disfrutado más de tu persona, sé que estas con nosotros y siempre nos cuidaras. Gracias por todo, siempre fuiste la mejor.
El olvido es más duro, pero los recuerdos no se olvidan, te sigo queriendo han sido los momentos más felices de mi vida y hubiese querido que siempre hubieran sido así, hemos tenidos altos y bajos, pero lo hemos sabido superar juntos, no sabes que feliz me siento cuando sueño contigo, le doy gracias a dios porque te puso en mi camino, y lo único que pido es volverte a ver , tu eres la única dueña de mi corazón eres la única mujer que ha tenido la llave de mi corazón.
Anoche pensaba en ti, como tantas noche, cerraba mis ojos y te sentía a mi lado y pensaba en lo que te decía, en lo que pienso mientras dormías en mis brazos, ¿hasta dónde llegan mis recuerdos? entre ellos esta que mi cama siempre esta helada desde que tú no estás, no soy capaz de darle el calor que tú me trasmitías y sueño, sueño contigo todas las noches y el despertar es una mezcla de dolor y rabia, pero quien no vive sus sueños, no es la misma persona que soñó, el tiempo puede llevarse todo menos los recuerdos.
Dicen que cuando alguien hace "inventario" de su vida es síntoma de que se ha llegado al final del camino. Pero si es cierto que cada persona es la suma de cómo se comporta, de lo que escribe, de lo que habla, de su entorno, entonces aquí hay una parte importante de mí. Quizás por eso he comenzado de nuevo a recordar. Añorando una época que no volverá. ¿O sí?
Pensar que los recuerdos alimentan el corazón. ¿Es verdad eso? Nunca sintieron que la vida no tiene significado. Los recuerdos aparecen para salvarme: Una sonrisa, un beso, una caricia hasta un gesto. Cuando nos sentimos solos en ese momento, llegan esos recuerdos y le dicen a nuestro corazón que la vida hay que vivirla por esas personas a las que queremos.A veces una partida es difícil de afrontarla por la persona que se nos fue. Duele y mucho es verdad, lloramos, sentimos soledad. Siento que los recuerdos por algo están en nuestras vidas. ¿Significaran algo? Tantas veces llorando recordamos al ser querido que se fue, tantas veces tirado en la cama recordamos, tantas veces caminando por la calle mirando el piso o sentados mirando el cielo pensamos y los recuerdos llegan. Recuerdos: Tan perfectos, tan sinceros, tan llenos de dolor y al mismo tiempo tan llenos de alegrías. Lagrimas que siempre llevo y al cielo miro para pedir: "darme un respiro y déjame ser feliz".
Pues bien, hasta hace casi cuatro años gozaba de una paz interior, de repente un día Dios me la quito, amanecí sin ella, (fallecimiento de mi esposa Loly) poco a poco, empecé a notar cosas negativas en mi, una zozobra que empezaba a inquietarme, un no estar a gusto conmigo mismo, una incipiente depresión, un mal estar indefinido, que crecía continuamente día a día, cambiándome el carácter incluso. Mi alegría de vivir y mi humor se desvanecieron, comenzaron mis problemas de salud, yo que nunca había sido hipocondríaco sino todo lo contrario, tenían que llevarme obligado de alguna forma a que me viera el médico, tuve que ir voluntariamente en busca de ayuda, hasta me llevaron con urgencia al hospital en ambulancia pensando que sufría un infarto. Finalmente me diagnosticaron una crisis de ansiedad, es de otro sentimiento del que necesito hablar, de mi extraviada paz interior.
Después de muchos sufrimientos, diversas opiniones, diagnósticos varios, el penúltimo fue de "Crisis emocional", que sí, que no dudo que tengo, pero yo lo que más echo en falta es mi paz interior, sueño, sueño con matrimonios de personas mayores agarrados de la mano mirándose a los ojos porque el amor que sintieron de jóvenes esta aun en sus corazones, así me gustaría que hubiese acabado el mío pero no tuve esa suerte la muerte fue implacable con mi esposa y se la llevo, quiero seguir soñando porque allí estas tu mi esposa, mi Loly porque allí estas esperándome en tu cielo.
Gracias por haber estar al lado mío gracias por haber compartido tus días y tus noches junto a mí, te sigo queriendo mas allá de mis posibilidades, te sigo queriendo más que a nada en el mundo, habéis sido todo para mi, desde el primer día que te conocí, no he dejado de pensar en ti, te quiero como jamás, jamás quise a nadie y era y soy capaz de dar todo por ti, de los recuerdos de mi niñez y de mi juventud, se agolpan sensaciones, imágenes, y emociones que me han acompañado durante toda mi vida, y han dejado una huella perpetúa en mí ser, pasado el tiempo, me doy cuenta de que fui un niño y un adolescente afortunado, crido en Arcila (Marruecos) allí encontré todo lo que un hombre puede desear en esta vida, la mujer que fue mi esposa durante casi 50 años.
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