LOS CONSEJOS DE MI NIETO
Ya estamos en mes de septiembre de 2009 el tiempo sigue su curso no se detiene y nuestras vidas van al compas de él, quiero ser fuerte pero cuando veo tu foto el corazón se me paraliza mi alma no respira si es que todavía la tengo, hace tiempo que lloro menos, me salen pocas lágrimas. No sé si eso es bueno, malo o qué, pero me gusta llorar sólo me sirve para desahogarme un poco. No sé si es que ya me estoy quedando sin sentimientos, y por no sentir, no siento nada, y por tanto, no reflejo nada de dentro hacia fuera, como es el llanto, la sonrisa, los gestos, uno intenta hacerse el fuerte, hacer como que la cosa no te afecta, fingir lo que no eres ante los demás, reprimir emociones y sentimientos para no parecer débil, y no sé si poder llorar es una consecuencia y acabaré convirtiéndome en un vegetal superficial sin sentimientos. Quiero llorar, pero apenas consigo que se me humedezcan los ojos.
Quizás por ello algunas noches tengo ganas de llorar y llorar, pero no puedo. Y es frustrante, porque tengo mucha pena por dentro pero no puedo exteriorizarlas, no tengo nadie a quien contárselas. Eso sí, hay veces que no puedo más y se me caen lagrimones. Muchas veces siento angustia, el pecho dolorido ante tantas presiones y sigo caminando, no me detengo a llorar: "debo ser fuerte...", "llorar es de los débiles...", "los hombres no lloramos...", "llorar es sinónimo de debilidad..." Tantas frases hemos escuchado en nuestra infancia, en nuestra juventud que ante el dolor, la pérdida de un ser querido, no nos permitimos llorar y agobiados ante tantas presiones y exigencias en esos pequeños instantes íntimos, "nuestros", nos dejamos llevar y las lágrimas que ahogaban nuestro ser empiezan a brotar
No pidamos permiso para llorar, si sentimos que no podemos contener nuestras lágrimas, si sentimos que el corazón nos duele: lloremos. No tenemos que ser fuertes todo el tiempo, toda la vida. Debemos permitirnos ser débiles y dejar que nuestros sentimientos salgan. Lo que yo pienso de todo esto es que llorar en público nos produce verdadera vergüenza a la mayoría de las personas, cuando no nos queda más remedio porque las lágrimas no se pueden contener y lo hacemos delante de las personas sentimos como una especie de vergüenza el que nos vean llorar, y muchas veces si podemos evitarlo intentamos llorar a solas sin que nadie nos vea, no entiendo el por qué nos avergonzamos ¿por temor a que se rían de nosotros? ¿Por temor a que descubran nuestra sensibilidad? no es nada malo llorar, al contrario, es un desahogo que se necesita, porque precisamente, después de haber llorado, nos encontramos mucho mejor.
Sonrío. Pienso en lo maravilloso que fue todo. Siempre siento el deseo de llorar pero es mejor tratar de sonreír al recordar todas los momentos felices contigo Lolilla. Cuando algo es tan grande y maravilloso siempre debemos mantener la esperanza de poderlo recuperar. De totas las maneras soy una caja vacía, un cuerpo sin contenido alguno, porqué tú te lo llevasteis cuando te fuisteis. No pidamos permiso para llorar, si sentimos que no podemos contener nuestras lágrimas, si sentimos que el corazón nos duele: lloremos Hoy recuerdo una frase que quedó grabada en mi y que dice todo con pocas palabras:"Si nunca encaras tu pena, y dejas de reír para llorar, nunca conocerás la dicha del que deja de llorar para reír"
Gracias a todos mis lectores por compartir este hermoso tema conmigo. Llorar no siempre es malo alivia el corazón y el alma se limpia. Nuestras tristezas se la llevan las gotitas de agua saladas que derramamos al llorar, al llorar nos desahogamos, y nos libramos de la rabia y el rencor, así como las tristezas se hacen más llevaderas, yo creo que las lagrimas son la voz del alma, tal vez son un suspiro del corazón son las palabras que nuestros labios no pueden pronunciar.
No existe un día más hermoso que el día de hoy. La suma de muchísimos
ayeres, forma mi pasado. Mi pasado se compone de recuerdos alegres, tristes
El día de ayer pudo haber sido un hermoso día, pero no puedo avanzar
mirando constantemente hacia atrás, corro el riesgo de no ver el rostro
de la que marcho de mi lado, mi esposa Loly. Puede ser que el día de mañana amanezca aún más hermoso, pero no puedo avanzar mirando sólo el horizonte, corro el riesgo de no ver el paisaje que se abre a mí alrededor. Por eso, yo prefiero el día de hoy. Me gusta pisarlo con fuerza, gozar su sol o estremecerme con su frío, sentir cada instante que ella vive en mi corazón Sé que es muy breve, que pronto pasará, que no voy a poder modificarlo. Como tampoco puedo planificar demasiado el día de mañana: es un lugar que todavía no existe. Ayer fui. Mañana, seré. Hoy, soy. Por eso: Hoy, digo te quiero Lolilla. Te pido disculpas por mis errores. Porque hoy respiro, veo, pienso, oigo, sufro, lloro, río, y te sigo queriendo, las lagrimas a veces es el lenguaje mudo a través del llanto.
El llanto que es producido por emociones verdaderas tiene un poder altamente sanador y liberador. Nos libera del dolor y el sufrimiento interno. Cuando este dolor no es expresado y se mantiene oculto, toma mucho más tiempo de ser curado. Es la válvula de escape, que dice: ¡No aguanto más! Y sale de nosotros. Produciendo una sensación de libertad, descanso y paz interior. ¿He llorado últimamente? Tal vez debería hacerlo, ya que es bueno para mi alma, y para mi cuerpo también, sin embargo esta noche he sentido el cálido resbalar por mis mejillas de mis lagrimas. ¿He llorado últimamente? Tal vez debería hacerlo, ya que es bueno para el alma, y para el cuerpo también. Pondría un grito desesperado en el cielo, lágrimas saladas que sobrevivieran a tantos años de tu ausencia. Que mis ojos siempre reflejan mi alma, pude reconocer algunos errores unos buenos y otros no
No cabe la menor duda de que en un principio este suspiro del corazón pinta una leve sonrisa en mis labios acordándome de ti Lolilla y de nuestra vida en común , pero una sonrisa que es rápidamente apagada por la segunda y terrible experiencia, la de constatar que esos tiempos felices del pasado nunca volverán, caer en la cuenta de lo dramática y cruel que es la vida, pero cuando los ojos se vuelven a abrir, la realidad nos golpea con una agresividad brutal, es sólo un espejismo que nos deja con lágrimas en los ojos y con el corazón lleno de melancolía. Es difícil sonreír cuando uno se siente triste o herido. Pero qué más da, estas son experiencias de las cuales tenemos que levantarnos y aprender de ellas, seguramente que nuestro corazón sonreirá poco a poco y olvidaremos un poco de nuestra tristeza, llorar hasta que no nos queden lagrimas después puede que nos vuelva una sonrisa.
Derramo mis lágrimas más amargas en soledad, comparto algunas con mi alma, y evito enseñarlas a quienes no tienen oportunidad de comprenderlas, a ellos les regalo una tibia sonrisa, por más triste que esté mi corazón, corazón que en ese momento, de seguro que está herido, necesita, paz que añora, hoy no sé que me ha pasado he llorado como nunca lo había hecho en mi vida, es triste, tener que llorar y sonreír, ocultar el dolor cuando estas pasando por un mal momento, lo he vivido y he sido testigo de que muchas personas que han pasado por eso, pero siempre he dicho, que Dios siempre nos ayuda hasta en los peores momentos, la verdad espero nunca más tener que volver a sonreír y aparentar felicidad cuando mi corazón llora, cuando la tristeza me embarga, y tener que hacer como que no pasa nada, pero solo Dios sabe, si nunca mas volveré a pasar por algo así o si algún día tendré que sonreír cuando mi corazón llora.
Soy un sentimental, romántico cuando me acuerdo de ti siempre, ruedan lágrimas en mis mejillas mojando mis labios y ocultando la sonrisa, la tristeza que se lleva en el alma es la más cruel por estar sufriendo por ese ser que ya no volverás a ver me refiero a ti Lolilla, nadie sabe lo que duele aunque nos tengamos que comer el mundo a sonrisas, llora corazón llora tienes mi permiso, se que nos quisimos mucho, quisiera corazón mío mitigar tu dolor y decirte que a ella la volveremos a ver, pero no quiero mentirte no engañarte, ella no sabe que al marcharse debilito mi corazón que la herida fue mortal y que muero poco a poco, así corazón hoy te doy permiso para que llores.
Siento que la soledad y el silencio, se apoderan de mi, de mi corazón y
que me abraza, con fuerza y un ímpetu tan fuerte, que mi corazón y todo yo,
sufro las noches que ya no estás junto a mí, son unas noches frías, interminables,
las horas no pasan si no te siento a mi lado, Lolilla, tu has sido el amor de
mi vida, el aire que respiro, eras la mujer que distes sentido a mis ganas de vivir, cuanto te añoro , deseo y te necesito junto a mí.
El hombre también llora Lolilla y cuando lo hace, tal vez lo haga con mucho más sentimiento que las propias mujeres, ya que se nos enseñó que el hombre no debe llorar, si, las lágrimas es lo único que permita hacer que el corazón se desahogue. Una dulce nostalgia es entre las lágrimas y el cariño que te sigo teniendo, porque los hombres tienen un corazón que siente, que sufre y que llora cuando por la ausencia de la persona amada, respeten mis lágrimas porque cuando un hombre llora es porque de verdad está sufriendo. Un hombre puede llorar porque las lagrimas no hacen mal, pues sus lagrimas son tan dolorosas como puedan ser los de una mujer, son lagrimas reales porque he perdido lo único que tenía, mi esposa Loly.
Miro hacia el cielo llorando bajito, para que los demás no se enteren, veo una estrella y creo que en ella está mi Loly y susurro que quiero tenerla al lado en mi cama en esa cama que se ha vuelto tan fría y lloro de pena de pena y desde el día en que Dios se la llevo una lagrima está en mi corazón, recuerda su voz y tiemblo el pensar cuando sueño de noche con ella y me echo a llorar.
Mi Dieguito me dice "abuelo, no llores que pronto vendrá y allí estará contigo la abuela
Te esperara allí arriba en el cielo, y te dirá bajito te quiero, no quiero que me llores abuelo."Solo, me queda el recuerdo como una condena, que llevo por dentro, y corre por mis venas, cuatro paredes solitarias, se comen mis penas. Solo yo siempre estaré solo, Dios me ha dejado solo. Esos ojos que temblaron en la noche de tu partida. Y qué no son las lágrimas sino una de las formas que tienen los ojos para interrumpir su silencio.
Lolilla, echaré de menos tus relatos, tus recuerdos, esa forma tan tuya de hablar. Ya no podrás enseñarme las cosas que hacías con tu aguja de crochet, juntarnos en verano a celebrar tu cumpleaños. Pero tú sí podrás vernos y sonreír orgullosa viendo cuánto te queremos. Y espero que ya estés poniéndoles la cabeza loca a los de ahí arriba, contándoles, tus anécdotas de esta vida terrenal. Seguro que no te importa que te coja prestada la frase, Loly: "Que quien nos junto aquí nos junte en el cielo". Me uno a esas lágrimas de adiós, Lolilla. O tal vez de un "hasta pronto". Siempre estarás con nosotros. No te librarás tan fácilmente de los que te queremos, allí donde estés, de alguna manera u otra, nos vas a estar cuidando.
Solo quiero deciros queridos nietos que recordéis a vuestra abuela, tal como era, con sus manías, sus virtudes, sus defectos, sus sonrisas, sus anécdotas, yo lo hago con ella, todos los días. Seguramente, de alguna manera sé que ella también lo hará con nosotros. Nuestra "Yayi", seguro que está feliz de tanto cariño. La pérdida de un ser querido es una enseñanza muy cruel de la vida.
Cada día me resulta más doloroso asumir que no veremos más a la "Yayi". Lo pasé mal el día de la madre, y lo pasaré mal su cumpleaños, la Navidad, en fin, sus manías, sus historias, el empeñarse en que teníamos que conocer a éste o a aquél, dando pelos y señales de sus familiares, muchas cosas quisiera recordar, porque es lo único que me queda.
A veces cuando pienso en la cantidad de lágrimas que he derramado por el fallecimiento de mi Lolilla, pienso que me he dado cuenta que el llorar ha sido una de las mejores válvulas de escape para apaciguar mi corazón. Quiero decir que a pesar de haber llorado tanto por ella, siento un gran alivio el haberlo hecho porque sé que esas lágrimas me han aliviado para lavar un montón de sensaciones y sentimientos que de otro modo estarían todavía en mi corazón. También me he dado cuenta que las lágrimas me vienen a los ojos cuando me acuerdo de la soledad a la que sin querer estoy llegando y aún más sin tener a mi lado a mi esposa Loly, la mayoría de las veces lloro por necesidad de hacerlo.
No sabía si escribir estas letras, ya que me afectan a esas lágrimas dolorosas, pero pensándolo bien era pues el momento de utilizar lo que había aprendido, sí, había llegado la clave que buscaba con tanto ahínco
