¿Qué es la vida? ¿Vivir? Ya ves que poco dura tú te has ido y yo me he quedado en este mundo, ella, la vida, me habla de los recuerdos de la memoria, algunas veces triste otras alegre, menos, desde que tú no estás me siento un extraño en esta tierra, entre todos los destinos que le pueden aguardar a una persona en este mundo es perder la esperanza.
Hoy me ha sorprendido Dieguito, lo he tenido que ir a buscar al cole porque tenía fiebre y lo he sentado en el sofá y yo a su lado, quería ver dibujos animados pero de pronto ha apagado el televisor y me ha dicho: «Venga, abuelo, cuéntame cosas de cuando tú eras pequeño», me pide una vocecilla que, a veces, no es más que el eco de nuestros propios deseos de revivir la propia historia: volver a encontrarnos con el niño que fuimos para tomar mejor de la mano al que nos pregunta y ayudarle a construir su futuro.
Que es nuestra casa, cuartos vacios que susurran a veces el rumor de tu voz, tus pasos y el quehacer diario, de cuando tu limpiabas la misma, ahora solo hay soledad y tristeza en ella, con un solo habitante, que normalmente sus ojos no dejan de llorar, sin olores sin suspiros sin risas, solo el vacio de la misma y sus paredes pintadas de blanco que me recuerdan toda una vida junto a ti, se siente el frio de la soledad, del abandono y de una inmensa y tristeza al recordar mejores tiempos.
Aquella casa que hace muchos años se llenaba de risas, hoy está muerta de tristeza y soledad, habitada esta pero en ella solo se siente la soledad, esta fría porque ya no hay amor en ella, uno de sus habitantes se fue con Dios y solo queda un pobre hombre, que mira con insistencia los cuadros colgados en la pared y suspira y llora por su ausencia, la memoria es como un baúl de recuerdos es como una caja repleta de ilusiones de consejos, de palabras, sucesos es como un diario que se escribe desde siempre. Soñarte es también bonito y tierno solamente que cuando despierto me percato de la verdad y quisiera volver a estar a tu lado.
Ahora, la casa sí está vacía. No obstante, sigo escuchando que las paredes exhalan risas, muchas risas, pero esta vez, soy yo el que no para de llorar, el silencio no es amigo mío, el dolor de la soledad no deseada de llegar y encontrarse con tu olor en cada una de las habitaciones de la casa.
Nosotros, hermosa palabra, pero ya no existe, ahora solo soy yo, que triste es pensarlo, pero más triste es admitirlo, para acostumbrarme a esa idea de ser solo yo, cuánto tiempo pasara hasta que te vuelva a encontrar, la soledad es triste y más aun si vives en los recuerdos del pasado, pero como no hacerlo si eras lo que más quería y eras toda mi vida, hoy ya por desgracia no te encuentras a mi lado ¿Cuánto tiempo tendré para acostumbrarme a tu ausencia? Que hare para vivir sin tus caricias, sin tus besos, sin tu aliento, sin tus palabras de amor, Dios debería dejarte regresar porque te necesito no puedo estar sin ti, no, llévame a tu lado pídeselo a Dios.
De que vale estar en este mundo si no te tengo a mi lado, Lolilla, ahí estaré esperando una cita imposible que nunca se cumplirá, es como morirse lentamente, implacable a pedazos un día, otro. La muerte de un ser querido nunca es fácil, y uno nunca llega a acostumbrarse del todo a esa ausencia mi Loly hace ya casi 5 años que falleció y os puedo asegurar que cada año el 22 de Junio se me clava un puñal en el alma. Muchas veces sientes que falta esa figura dándome consejos, apoyándome en cada uno de mis pasos y echándome un cable cuando lo necesitaba. La vida no es fácil para nadie, y la falta de la esposa, es muy cruel, y esa sensación de impotencia de no volverla a ver más.
Cuando la ausencia pesa más, es sinónimo de asfixia o desamparo, hay que enfrentarse ausencias que abren las cicatrices del alma, son aquellas que quedan cuando se pierde al ser querido, son sensaciones que se producen porque existe una lucha interna, entre aceptar la ausencia del ser querido (mi Loly) y el bombardeo de cuestiones externas que nos evoca su falta, las lagrimas a veces cuando uno llora recordando a la persona que nos falta van cesando porque uno siente que ella se ha quedado en mi corazón, pienso que no perdemos a alguien cuando muere si no cuando la olvidamos.
Hoy quiero decirte cariño mío, te has ganado el cielo, por eso Dios ha considerado que debes estar con él, estoy seguro que tú ocupas el mejor lugar en el cielo y que tu carita de ángel sigue sonriendo como siempre lo hacías, cuantas horas hemos hablado, cuanto nos hemos reído juntos, cuanto nos hemos querido, tú eras nuestra Loly y siempre lo serás y estarás en nuestros corazones siempre.
Como duele no ver a ese ser tan querido, ya solo van quedando letras plasmadas ante la ausencia del mismo, es un dolor inerrable, profundo, desgarrador que aunque pasen los años, al recordar en cualquier momento al ser querido, esposa, invariablemente las lágrimas asoman a los ojos y ese dolor profundo que se siente en el pecho aflora con la misma intensidad que se siente cuando esa muerte es reciente.
Me acuerdo de nuestro noviazgo era un paso importante estar con la chica que te gustaba, que fuisteis tu mi Lolilla, a continuación vino el paso más importante pedir a mi futuro suegro el permiso para poder salir contigo, que nervios unos pocos de días pensando que ibas a decir, al final no decías nada de lo que habías preparado, el suegro tampoco lo pasaba bien, que descanso cuando te decía vale puedes pasar pero tener cuidado que sois muy jóvenes, ese respeto a todas estas cosas, creo que eran el motivo de que los matrimonios perduraran.
Desearía que me hicieras soñar despierto como ahora, querida Lolilla, ya que tu eres mi Ángel de la Guarda, pídele a Dios que te deje que sueñe contigo, ya que el milagro no se produce por lo menos verte en sueños, solo espero cada noche para verte en mis sueños, me veo inquieto, sin poder tener la oportunidad de soñar, me recuesto en nuestra almohada y de pronto me quedo dormido con un cosquilleo que me sorprende, te estoy viendo a ti en nuestra casa como si nunca te hubieras ido, tú me sonreísteis, sé que estoy soñando, pero era tan real que no me parecía un sueño.
Duele tanto cuando nos rompen el corazón, por la muerte del ser querido, porque no hay respiros del alma, ni treguas, ni suspiros que cierren las heridas con esperanzas fallidas, o sueños, ¿Cómo se pueden llenar esos vacíos?, ¿Cómo se puede reaccionar cuando la sangre se congela en las venas y el corazón deja de latir?
Para mí, mi llanto y mi risa son expresiones similares y muchas veces nacen de un mismo sentimiento, pero mis lágrimas son algo muy especial, una de los medios más lacerantes y doloroso que tengo para sacar algo que todavía me hiere, creo que con el tiempo terminaran por secarse para un viejo amor , después de varios años caigo en la cuenta que tan solo un pequeño recuerdo las puede evocar no serán muchas pero siempre estarán ahí, derramándose por cada beso, por cada palabra guardada, con cada ilusión , con ese amor que se nos fue un día porque Dios así lo quiso y se la llevo a su lado dejándome solo en este mundo, derramamos lágrimas por aquellos que nos quieren, las personas que hemos querido en esta vida y que ya no están con nosotros, realmente tratarían de no dejar que nuestras lágrimas corriesen por nuestro rostro.
Esta es la hora más oscura, segundos antes del amanecer Continuo despierto pensado en ti, llorando sin lágrimas Gritando en silencio, escuchando tu risa en nuestra habitación. No se ve nada, son solo segundos que me parecen siglos
Nuevamente miro el reloj que no se ha movido, sigue ahí Se ha congelado el tiempo y junto con el mis ilusiones. Estoy sumergido en el sufrimiento y la desesperación.
He dejado de sentir mi cuerpo pero esto no es nuevo no lo siento desde que te fuiste, deje de sentirlo al ver que te ibas camino del Cielo, ahora ya no soy nada,
me siento vacío, he querido ,pensar, pues es lo único que me queda
,todo está en perfecto estado por fuera pero dentro es otra historia solo resuena el eco de tus palabras como cada mañana, dibujar una cara para el mundo forzar una sonrisa y un buen día para todos , he derramado lágrimas; porque no te tengo, he gritado porque mi voz ha quedado apagada. Todavía me pregunto qué será de mí sin ti. Será que hay un después, un después no me lo imagino Mientras escribo estas páginas algo recorre mi rostro y muere en mi boca Su sabor salado, lo he degustado ha sido una lagrima. La primera de muchas supongo. Te llorare mucho lo sé, siento mi voz son sollozos. Salir a la calle y repasar lugares que solíamos visitar
Sentir tu perfume en el frasco vació que dejaste. Preparar tu café como cada tarde aun cuando no estés aquí. Ahora después de sufrir de gritar de llorar, estoy agotado
Lo único que quiero es dormir y soñar para poder verte aunque solo sea en sueños.
Y ahora, estoy cansado debo descansar mis ojos ya me duelen de tanto llorar pero anhelo el día de rozar tu rostro, sueño bajito, pronuncio tu nombre, Lolilla, y ya no sollozo. No sé para qué escribo Si cuando escribo la melancolía me inunda Y me pongo a llorar como un niño pequeño. No sé qué escribo. El tiempo se desvaneció, se paró mi reloj tras cerrar una noche de tristes recuerdos. Y es que cada rincón, cada mueble me recuerda que tú no estás, que habías dejado de compartir nuestra vida. ¿Cuánto tiempo estuve aferrado a la vida después de tu muerte Lolilla?
Ha sido muy duro despertar y volver a aprender a vivir, a convivir con la soledad, para refugiarme del dolor, para escapar de su presencia invisible que me tortura.
En el cajón de la mesilla de noche encontré parte de tu ropa interior. No pudo resistir la tentación de coger varias de tus prendas e intentar percibir algún olor tuyo. Todavía creí que tenían impregnado tu perfume; mi imaginación y mis sentidos me traicionaron: era el suavizante que tantos años utilizamos. Pero bendita imagen la que evoque. Después de varios minutos abrí otro cajón donde no esperaba encontrar las fotografías, enganchadas y clasificadas, de una larga, intensa y feliz vida en pareja. Mientras pasaba sus páginas algunas lágrimas cayeron sobre ellas, pero como si mi Loly lo hubiera previsto, se escurrieron sobre la fina capa de plástico que las protegía. Una vez las contemple todas, cerré el álbum, me tumbe en la cama que tantos secretos guardaba y me quede dormido abrazado a sus recuerdos. Ahora podía convivir con ellos. Ya no estoy sólo.
Tengo muchos recuerdos, han sido muchos años, unos parecen tan lejanos a veces y otras veces tan cercanos, es irremediable el querer seguir recordando, pero a la vez siento un peso muy grande dentro de mí, es muy duro no volver a ver la persona que tanto se amo. Muchas veces pienso que es mejor recordar que no tener recuerdos, pero por ellos siento un gran vacío y un gran dolor, es entonces cuando comienzo a llorar por dentro, mi interior grita, llora, se estremece. El llorar por dentro, ya sea de alegría o de tristeza, es la válvula de escape que los hombres tenemos para ajustar nuestro equilibrio emocional.
Con relación a todas estas páginas que he escrito en honor a mi querida esposa Loly quiero decirles que nadie que no haya pasado por lo que yo, puede ayudarme, todo mi mundo se derrumbó y no hay médicos ni religión que pueda ayudar a calmar este dolor que se alivia a veces para volver a renacer con toda fuerza, sólo quién ha pasado por esto puede entenderme. Quiero pensar que todo va a pasar que este dolor se va a aliviar y que en algún momento voy a dejar de sufrir, sólo busco un poco de paz, se que a ella no le hubiera gustado verme así, pero quedaron tantos sueños en el camino, tanta vida por vivir, es desolador y duele mucho. Duele estar vivo y saber que no hay mañana. Ella se fue llevándose una parte de mí.
Esta mañana tuve un sueño muy extraño, me encontraba en un lugar desconocido. De repente me doy cuenta de que estoy al borde de una playa. Varias parejas están bañándose, riendo y chillando. Unos jóvenes se acercaron donde yo estaba, reconocí algunas caras de mi adolescencia. No hablamos, yo los miraba extrañado. De pronto me sentí tiritar ligeramente, alguien permanecía detrás de mí. ¿Qué haces? No contesté ni me di la vuelta para ver quién era. Esa voz la reconozco entre miles, me estremecí, era la de mi Loly. Ella me estrecho entre sus brazos, tenía un nudo en la garganta, me había quedado mudo, no podía emitir sonido alguno. Su cuerpo se aferró más a mi espalda, sus brazos me rodearon, tenía las mejillas ardiendo, sentía su corazón golpear ¿o era el mío? Cerré los ojos para vivir intensamente el momento, respiré hondo. Estaba soñando, ¡¡fue un hermoso sueño!!
Quiero hablar de esa paz tan deseada por todos nosotros la paz interior, hace un tiempo, desde que mi esposa falta de mi lado, que no siento esa paz, pero no me he atrevido a manifestarla abiertamente, porque no estoy preparado para ello, trato de conseguir esa paz interior que me está costando tiempo y sufrimiento, hasta que no aprenda aceptar todo lo que me ocurre en mi vida, si las paredes de esta casa pudieran hablar contarían todo el dolor y tristeza que habitan en mi corazón
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