LO QUE SIENTE MI CORAZON
Un día hace ya muchos años, fue entonces cuando me miraste, Lolilla, vi la luz serena de tus ojos y yo también sonreí, entonces y solo entonces lo comprendí, solo así, a tu lado, quisiera haber envejecido, estamos a mediados del mes de noviembre de 2009 a veces que pronto se pasan los años aunque en mi caso se han hecho larguísimos, en una de la páginas escritas hace varios días hablaba de la mujer que compartió mi vida durante más de cincuenta años, quisiera hacer extensivo este comentario a todas esas valientes mujeres, compañeras perfectas de todos esos locos Militares que aceptaban cualquier destino sin importarles donde era y que nuestras esposas compartían ya que eran las compañeras perfectas, y compartid la vida con ellas ha sido una bendición, pues mientras nosotros servíamos a España en las distintas Unidades por las que hemos pasado, ellas eran el pilar firme que no se rendía y que mantenía la llama del hogar siempre encendida, nos esperaban como novias enamoradas, criaban y cuidaban a nuestros hijos, le daban una formación y los convertíais en hombres y mujeres de provecho, por todo ello y con la duda de si os hemos o no merecidos, siempre os estaremos eternamente agradecidos.
No puedo escribir como lo siente mi corazón, que sean correctas o no que las juzgue el que las lea, solo están hechas pensando en el cariño que tengo a mi esposa, que por desgracia ya no está conmigo, un mes de junio de hace más de cuatro años Dios se la llevo a su seno, uno se casa con esa ilusión, envejecer juntos, pero a veces no puede ser. Miro con admiración y cierta envidia a los mayores que llevan toda su vida juntos y que aún van cogidos de la mano por la calle, creo en el matrimonio para toda la vida, tú eres ese recuerdo que tengo, yo soy esa nostalgia que puebla mi frente, ahora que no estás, soy un persona mayor que pronto entrara en la ancianidad. Si el tiempo volviera atrás envejeceríamos juntos cogidos de las manos, yo miraría tu sonrisa, tú mirarías mi tristeza; me están saliendo arrugas en mi alma y en mi cabeza, canas, pienso en ese silencio intranquilo y arrugado que me ha tocado vivir sin ti.
Una mañana que salí a S/C vi a una pareja de personas muy mayores que pasaron a mi lado por la acera silenciosamente, la mirada fija hacia adelante. Iban tan armónicamente tomados del brazo que más que dos personas caminando juntas parecían un solo ser. Les calculé entre 75 y 80 años; él un poco más viejo que ella, ligeramente encorvado, delgado, alto. Ella, algo más erguida, también alta, aún ágil. Ambos, cabellos blancos y las correspondientes arrugas, testigos del paso de los años, en sus rostros. Vestían sobriamente, prolijos, quizás hasta algo elegantes. En fin, una pareja de mayores como tantas otras y, sin embargo, no era como tantas otras. Seguramente habrán sufrido y soportado contrariedades. Nadie dice que el camino del matrimonio sea siempre un vergel de rosas. Hay espinas también, pero son precisamente las que hacen apreciar las rosas. Y así, habrán llorado cuando fue tiempo de llorar y habrán reído cuando fue tiempo de reír. Pero siempre juntos, envejeciendo, compartir lo bueno y lo malo, "en la salud y en la enfermedad", de paciencia y comprensión, de lealtad y fidelidad, de sinceridad y generosidad, de asumir cada uno con responsabilidad que le corresponde como padre o como madre, de rectificar y perdonar, de sentido común, de cultivar juntos el amor que se prolonga en los hijos y en los demás. Este comentario viene a consecuencia que sentí una gran envidia al verlos, me hubiese gustado ser esa pareja e ir como iban ellos cogidos de la mano con mi querida Loly, pero no ha podido ser y me dieron ganas de llorar en la misma calle al verlos tan felices y tan mayores, que habían mantenido su matrimonio a pesar del tiempo transcurrido.
Los hijos se han ido ya Lolilla, hace tiempo que se fueron ya cuando tu aun vivías los trajimos al mundo y los vimos nacer, crecer y madurar; ahora han tomado su camino. Estoy solo tú ya te has ido y no puedes ayudarme. Volver a encontrarme es una nueva aventura a pesar de que ya no estoy tan joven como cuando nos casamos. ¿Sabré estar a solas otra vez? ¿Qué hare ahora si no tengo a quien atender durante el día? Me he enfrentado con cierto temor a una nueva etapa de mi soledad. Los cambios que además por la edad, añaden misterio a lo que seguiré viviendo de ahora en adelante Siento tanta pena el que no podamos envejecer juntos, compartir amistades, recuerdos y paseos. Cuando nos enamoramos esperábamos que nuestro amor durase eternamente, una de las promesas y sueños que teníamos era compartir el poder de envejecer juntos, pero no ha sido posible, te has ido antes que yo y me he quedado solo, envejeceré y moriré solo con tus recuerdos.
Hay tiempo en mi vida para reír, para pensar y para llorar de las tres cosas que he escrito la de reír es la que más me cuesta las otras dos son a diario, pero cuando me limpio los ojos, soy capaz de pasar mi mirada nueva sobre todas las personas que tengo alrededor.
Oscura soledad, traidora compañera, que no tienes forma, ni color, ni brazos, ni piernas y aun así eres capaz de asustar a cualquiera. Te conozco hace varios años, tiemblo cada vez que te veo venir. Me resisto a ti aferrándome como puedo, pero tú siempre llegas, cuando mejor y más tranquilo estoy olvidándote. Siempre me engañas, haces que construya castillos en el aire y después los derrumbas sin miramientos, de nuevo soledad, te deslizas lentamente tras de mí y hundes tu puñal con retorcida maldad hasta asfixiarme el corazón, hasta destrozarlo todo. Ahora me abrazas de nuevo lenta, siento como me aprietas y disfrutas viendo brotar cada lágrima de derrota.
Hay risas y risas, esas que sólo se ven en mi boca, no son risas y por más que me esfuerzo no lo serán nunca, reír se ríe con el alma y el corazón, tener momentos oscuros, tristes o momentos luminosos de felicidad, no hay que ocultar lo que se siente a los seres que a uno le importan, nadie saca la venda de la herida cuando sangra, se necesita tiempo para curar nuestra alma, no debo de tener miedo ni de reír ni de llorar ni por dentro ni por fuera.
Escribo porque ya nada tiene razón o sentido, perdido en la melancolía, por el dolor, la tristeza y la ansiedad, como se siente mi alma partida y mi corazón roto, porque ya no estás, porque te he perdido, quiero que todos sepan el dolor que corre inmisericorde y corrosivo en mi interior, porque no conozco otra manera de calmar mi pena, simplemente porque también puedo recordarte y mantener en mi mente tu figura, tu feminidad, tu olor, tu entrega, tus caricias, tu risa, tu delicadeza, dejándome perdido en la nada, que es mi todo ahora que ya no estás, porque la esperanza de que volvamos a estar juntos, aun siendo vana, es lo único que me queda y sin ese salvavidas en mi corazón, me ahogaría en la melancolía y la tristeza de una vida sin sentido, porque sé que leerás esto desde el cielo donde estas, porque de no hacerlo, mi llanto quebraría mi alma
Soledad, ¿qué te he hecho?, ¿a qué se debe tanto rencor? ¿A caso no comprendes que cuando un hombre quiere estar solo, es estar sin ti soledad? Si sintieras lo que yo siento, ese dolor en el corazón por la pérdida de lo más querido, no me vendrías a visitarme, pero, si el dolor, por el fallecimiento de mi Loly, alcanza mi alma, ese dolor se quedara en mi alma y en mi espíritu, por siempre. ¿Por qué entró ese dolor en mi alma? ¿Desde cuando está ese dolor, esa pena y aflicción en mi vida? Desde que mi esposa dejo este mundo ¿Qué paso? Fue después de que alguien querido se me fue y me dejo solo en este mundo ¿Dónde me duele? En el corazón.
Alguien a quien amaba con toda mi alma, mi esposa, esa persona murió y hoy siento dolor por lo que debí hacer y no hice, decirle más veces que la quería, pocas son las que se la dije aunque ella sabía mi cariño por ella, pero hoy me arrepiento de no habérselo dicho más veces.
Si lees esto sabrás cuento te quiero, sabrás que para mí no existe un solo día en el que no me torture recordándote, sabrás que ni un solo día dejo de pensar en ti como la persona que fuisteis más importante de mi vida, no pude encontrar maravillosas palabras, solo estas humildes líneas que llevan mi alma con tu alma pese a tu lejanía. Mi corazón llora por dentro, me ahogo en el dolor de saber que quizá nunca más te volveré a tener junto a mí.
Intentaré definirme, es simple y complejo a la vez. Lo único que sé es que soy un hombre sencillo, un hombre que siente, que ríe, llora, canta, habla, escribe. Soñador de sueños imposibles. Un hombre que encontraras unas veces eufórico, lleno de alegría, otras nostálgico. Me gusta querer y ser querido, porque el amor se encuentra en una mirada, en una palabra, un gesto y hasta en un silencio. El resto, intentaré reflejarlo con todo mi cariño, un deseo el volver a mirarte a los ojos y ver tu sonrisa soy una persona normal con mucho cariño para mi esposa, que ya no está junto a mí y para mis hijos, solo quiero que me acepten como soy.
Quiero aclarara que hasta ahora ha sido posible envejecer y morir en medio de aquellos con quienes se ha crecido y combatido y lo veo como un destino dichoso. No he podido sostener esas lágrimas salidas de mis cansados ojos al ver como mi nieto Dieguito, le haya gustado lo escrito por su propio abuelo, este abuelo de 74 años muy próximo de los 75 ha querido transmitir a vosotros mis nietos lo que vuestro abuelo Ceferino ha querido sacar de ese humilde y pequeño corazón que posee para sepáis de sus inquietudes, sufrimientos por la pérdida de vuestra "Yayi" como no de sus alegrías, para ti mi Dieguito un gran beso tanto mío como de esa abuela Loly que jamás os deja de olvidar a pesar de no estar ya en este mundo.
Nadie sabe, solo yo, solo yo que siento todo ese dolor sin poder expresarlo,
queriendo gritarlo y no hacerlo, será que nunca más volveré a sentir muestras de cariño, palabras de amor, caricias. Yo te quiero Lolilla aunque no estés ya a mi lado y siento el deseo de expresarte todo este cariño, solo le pido a Dios que me de fuerzas para continuar queriéndote y no olvidarte nunca, solo sé que te estoy queriendo cada día mas y en cada segundo, un suspiro por ti,
No sé porque escribo esto, no es el sitio ni momento adecuado, a nadie le importa, lo que le pasa a un ser desolado, con cosas mías, que están aquí encerradas en mi corazón, que intento sacar fuera, y no sé cómo expresarlas, se que a nadie le importa, el sentir de un desconocido, pero no lo hago para que me escuchen, lo hago para desahogarme, porque es todo tan difícil, el estar aquí solo, y no tenerte a mi lado Lolilla. Normalmente lloramos por los seres que queremos y que han desaparecido de nuestras vidas, y si ese ser querido es alguien a quien el destino no nos ha dejado ver en un amanecer su rostro, el vivir se hace aun más duro, cuando veo mis lágrimas, siento algo romperse dentro de mí, hay lagrimas muy amargas como son la partida del ser querido de este mundo.
¿Por qué lloro de tristeza? Porque es el único modo que tiene mi alma de expresar que está destrozada, está triste, desesperada y sin ninguna salida, mis lágrimas existen, y son visibles porque tienen una función, en el fondo es como anunciar "estoy triste" o "ayúdame". Qué triste es estar sólo, pero lo más triste es saber lo que es amar y haber sido amado, y luego de ser feliz quedar solo, de un momento a otro, y sin poder hacer nada. No me preguntes porqué lloro, lloro porque me faltas tú y las lágrimas que ves en mi rostro, son de impotencia, que triste es ver pasar los días y darte cuenta de que realmente nada dura para siempre.
Desde muy pequeño aprendí que lo "normal" es encontrar a otra persona de distinto sexo con la cual compartir mi vida y crear un proyecto de vida en común yo encontré a esa pareja ideal, mi esposa Loly, con quien "viví siempre feliz", vivimos muchos años juntos incluso nos salieron canas pero un mal día a ella se la llevo Dios, la tristeza llega y sin darnos cuenta nos acostumbramos a ella, cuando la tristeza me invade es lo peor y no me permite ver la realidad.
¿Qué se esconde detrás de mi mirada triste? Tristeza, vacío, soledad, abatimiento, a veces paso de la tristeza a la melancolía, pero pocos hechos resultan tan impactantes como mi mirada profundamente triste, hundida, desgarrada, llena de desesperanza. Mis sufrimientos traspasan el límite de lo humano, no soy capaz de ocultar la tremenda tristeza que muestran mis ojos. No he encontrado hasta esta fecha una persona que me haga sentir cómodo, a quien estoy dispuesto a abrirle mi alma y que sea mi amigo, pero creo que ya es un poco tarde para buscar esa clase de persona, soy muy mayor para empezar a buscar amistades de esa índole, hablo de lo que veo en mis ojos cuando me miro al espejo y encuentro esas vetas oscuras que me muestran que en lo profundo habita un desconocido, que no es feliz,.
Espero que los próximos días sean mejores, porque me estoy sintiendo abrumado por la carga de tristeza que me pesa, tal vez próximamente sea un mensaje de esperanza,
